3 pasos para mantenerte en calma cuando tu hijo no lo está

3 pasos para mantenerte en calma cuando tu hijo no lo está

Ver a tu hijo ansioso, y particularmente si esa ansiedad está dirigida hacia ti, es la experiencia más emocionalmente perturbadora que hay. Espontáneamente aparecen pensamientos salvajes, sin ningún tipo de control, sobre un desastre épico. La rabia, las dudas sobre ti mismo y otros sentimientos destructivos nublan rápidamente tus pensamientos. ¿Y si pudieras arreglártelas para dejar esos pensamientos a un lado y, en un sentido análogo a la meditación, concentrarte en el momento, en recordar cómo respirar? Eso te ayudaría a centrarte en tu hijo, y en la situación inmediata en lugar de las implicaciones globales“. — Claudia Gold

Cuando tu hijo se muestra rebelde, da golpes o, simplemente, está ansioso o descontrolado, es natural que en nosotros cunda el pánico. Caemos en la “lucha, huida o bloqueo” porque lo sentimos como una emergencia. Y si la angustia de nuestro hijo está dirigida hacia nosotros, entonces parece como si se convirtiera en el enemigo.

Pero es natural que los niños tengan grandes sentimientos, y que los saquen a relucir. Si nosotros perdemos el “control” cuando nuestro hijo está alterado, le estamos transmitiendo el mensaje de que sus sentimientos no están permitidos, lo cual no le ayuda a aprender a regular sus emociones. Aún peor, ¡le estamos diciendo que no podemos controlarnos nosotros hasta que él se controle a sí mismo! Algo así no es lo que queremos para dar ejemplo.

Sabemos que, sin duda, podemos gestionar mejor cualquier situación en lo que respecta la crianza si lo hacemos desde un estado de calma. Pero cuando caemos en las redes de las emociones fuertes no estamos pensando. No podemos ayudarnos a nosotros mismos.

¿O sí podemos? ¿Y si hubiera tres pasos que nos ayudaran a mantenernos en calma, Y que ayudaran a nuestro hijo a no estar disgustado tan frecuentemente? Los hay.

PASO 1: Regula tus propias emociones

  • DETENTE, DEJA lo que quiera que estás haciendo y RESPIRA profundamente.
  • Reduce la presión: recuérdate a ti mismo que no hay ninguna emergencia. Nadie se está muriendo.
  • Cambia tus pensamientos: repite un pequeño mantra en tu mente: “Está actuando como un niño porque ES un niño. Yo soy el adulto aquí“.
  • Suelta físicamente tu tensión: Encuentra en qué parte de tu cuerpo estás reteniendo la tensión y sácala de ahí. Respira hondo y expúlsala. Haz un sonido fuerte (pero no amenazante). Con frecuencia, el agua nos ayuda a volver a la tierra. Pon tus manos bajo el grifo, o bebe un vaso de agua.
  • Estate aquí y ahora. Si puedes traerte a ti mismo hasta el momento presente, tu malestar se reducirá. Eso es porque cuando estamos alterados, en realidad estamos respondiendo exageradamente — explotamos por algo del pasado (“¡Mis padres me habrían dado un cachete por decir algo así!“) o tenemos miedo del futuro (“¡Mi hijo va a convertirse en un sociópata!“). En este momento, si puedes dejar pasar todo eso, no hay ninguna emergencia.

PASO 2: Realza la energía

  • Haz las cosas de un modo emocionalmente seguro. Di “Estamos teniendo un momento duro, cielo. Intentemos empezar de nuevo“.
  • Empatiza. Reconoce la perspectiva de tu hijo. “Parece que quieres _______.”.
  • Encuentra el punto en común.”Tú necesitas _______, y yo necesito _______. ¿Qué podemos hacer para solucionar esto?“.
  • Conecta. En este momento, ¿qué podría sanear esta situación? Todo lo demás puede esperar.
  • Ayuda a tu hijo a regularse emocionalmente. Muchas veces, la mejor manera en que los niños hacen esto es llorando en nuestros brazos o ante nuestra presencia. Ahora que tú estás calmado, puedes ofrecer tu compasión para ayudarle a sentirse lo suficientemente seguro para llorar. Respira durante ese momento, y recuérdate a ti mismo que sus lágrimas representan su manera de abrir su corazón a la reconexión.

PASO 3: Aprende la lección

  1. Aprende. Cuando estés en calma, busca aquello de lo que puedas aprender con lo que ha sucedido. ¿Cómo puedes ayudarte a ti mismo a mantenerte más regulado emocionalmente? (¿Dándote más tiempo? ¿Durmiendo un poco más? ¿Reduciendo los compromisos? ¿Viendo las cosas desde la perspectiva de tu hijo?).
  2. Enseña. Posteriormente, cuando tú y tu hijo os sintáis en calma y conectados, dile: “Hemos tenido un momento difícil hoy, ¿verdad? Siento haberme alterado. Supongo que estaba preocupado. Estoy haciendo todo lo que puedo por no gritar. ¿Qué podemos hacer de otra manera los dos la próxima vez?“.
  3. Cambia. Si ésta es una situación recurrente, elabora una lista con las posibles soluciones y empieza a intentarlas. La vida es demasiado corta como para dejar que los problemas se repitan una y otra vez.

En la ira del momento no recordarás estos pasos. ¿Por qué no hacer una pequeña nota o “chuleta” y llevarla contigo? Unos pocos meses de práctica, y ni tan siquiera recordarás cuándo fue la última vez que perdiste los nervios con tu hijo.


Traducido del artículo “3 Steps to Stay Calm When Your Child Isn’t“, por Dr. Laura Markham, fundadora de AhaParenting.com y autora de Peaceful Parent, Happy Kids: How To Stop Yelling and Start Connecting.

(Imagen de cabecera via ShutterStock)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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24 comentarios

  1. Maluc dice:

    Hola Himar, como estás!!! He descubierto tu blog hace poquito tiempo y me gusta lo que he leído, muchas gracias por tanta información y por lo que haces aquí, me parece muy positivo!!!

  2. Hola Himar: Descubrí tu blog casualmente hace un par de semanas y me gusta mucho lo que escribes. La traducción de este artículo creo que puede ser de gran ayuda para muchos padres. Gracias por publicarlo. Te sigo ;-)

  3. Ber Nu dice:

    No se si mi pregubta sea tonta.
    Pero cuando es necesario reconocer que nuestros hijos son groceros y manipuladores? Como se soluciona??

    • Hola Ber Nu,

      No hay ninguna pregunta tonta. En mi opinión, tener la percepción de que nuestros hijos son groseros y manipuladores es un síntoma de un problema entre padres e hijos mucho más profundo de lo que yo puedo abordar en unas pocas líneas en este blog. Siento mucho que ésta sea la visión que puedas tener sobre ellos.

      Un saludo y muchas gracias por pasarte y comentar.

    • ¡Hola Ruth!
      Los artículos de la Dra. Laura son magníficos, muy interesantes. Y, además, están en perfecta sintonía con lo que trato de transmitir con mis propias entradas del blog.
      ¡Muchas gracias por compartir y comentar!

  4. alejandra dice:

    Muy buen post! Me gusto mucho que pudieras traducirlo.
    Pilar Martinez retuiteó tu post y así me enteré de tu blog. Te sigo desde hoy, saludos de Chile :)

  5. Genial! yo aplico una sola estrategia: suspender todas mis pretensiones y no querer nada por el tiempo que dure esa situacion. Si yo no quiero nada en particular, si yo suspendo mis urgencias y no tengo nada que hacer mas que atender a sus necesidades, todo parece mas facil. Un abrazo.

  6. BuggyMama dice:

    Este post me va a venir genial, porque reconozco que soy de esas personas que pierden los nervios con facilidad.
    Es muy útil todo lo que mencionas, pero como me cuesta… Supongo que tengo que mirarme especialmente eso de mirar las consecuencias a futuro, porque el miedo a no estar educando bien es algo que me cuesta vencer…

    Un abrazo!

    • ¡Hola BuggyMama! :-)

      Sí, está claro que cuesta. Especialmente si eres una persona propensa a perder los nervios fácilmente. Pero todo se puede lograr, por difícil que sea lo que nos propongamos, si la motivación para ello es lo suficientemente fuerte.

      Lo que dices del miedo a no estar educando bien es un tema interesante y del que escribiré alguna entrada pronto. Yo, y ahora hablo por mi personalmente, sólo hay una cosa que me de más miedo que no estar educando bien: no educar de la manera en que me nace, me sale naturalmente de mi interior. Y en mi interior sé que no quiero perder los nervios con mi hijo y respetarle profundamente. Ese es el terreno fértil sobre el que labrar la paternidad que deseo.

      ¡Un abrazo muy fuerte! ¡Gracias por pasarte, como siempre!

  7. Roxana Vargas Galaz dice:

    Me gustó mucho este artículo. Muy claro y práctico. En especial que tengo un pequeño de 4 años, que es muy “pataletero” (como se dice aquí en Chile). Existe alguna manera de suscribirse a vuestra página para estar al tanto de cada vez que publican algún nuevo artículo?
    Muchas gracias y mucho éxito.

    • ¡Hola Roxana!

      Muchas gracias por leer y comentar :-) Por supuesto, puedes suscribirte utilizando el pequeño formulario que aparece al final de la entrada, bajo el epígrafe “Suscríbete gratis a Paternidad con Apego”, y te llegará un mensaje de correo cada vez que haya una nueva entrada en el blog.

      ¡Muchas gracias y un saludo!

  8. Paula dice:

    Hola, soy madre soltera de dos niños, uno de 9 años y el otro de 6 meses. Me cuesta mucho mantener la calma y me veo superada x mis emociones muy seguido. Me encanto el articulo! Lo pondre en practica…GRACIAS!

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