Crianza con apego cuando uno de los padres no está de acuerdo

Crianza con apego cuando uno de los padres no está de acuerdo

Buenas tardes. Lo primero darte las gracias por tu desinteresada a la par que utilísima información que reflejas en cada uno de tus artículos. Me animo a escribirte sobre un tema que me inquieta y es cuando en una familia uno de los padres es más partidario de una educación autoritaria que el otro, e incluso piensa que la educación con apego es sobreprotectora y no prepara al niño para el mundo real. ¿Qué hacer ante tal distanciamiento en entender la educación? ¿Como gestionarlo con la pareja para que no le afecte a los hijos? Gracias.” — Gustavo

Naturalmente, unos padres que comparten los mismos criterios acerca de la crianza de sus hijos tendrán, en general, un mayor éxito en su empeño, lo que repercute directamente, como es lógico, en el equilibrio emocional y social del niño. Pero, ¿qué ocurre cuando los progenitores tienen diferencias en su forma de abordar la crianza? ¿es posible criar de forma positiva o respetuosa a un hijo cuando uno de sus padres no está de acuerdo en esta manera de educar?

Como ya apuntamos en otra entrada, lo que hace a un padre respetuoso no es huir de la confrontación o el desacuerdo, sino abordarla con empatía, regulando nuestras propias emociones primero. Esto también es aplicable a la relación entre los propios padres. ¿Significa respetar a la pareja hacer siempre lo que ésta quiera? No. Significa que ésta es la mejor manera de afrontar las discusiones.

No te voy a engañar: criar con apego a un hijo cuando el otro progenitor no considera adecuado este modelo es complicado. Exactamente igual de complicado que criar de forma autoritaria o permisiva a un hijo cuando el otro progenitor es partidario de una crianza positiva y respetuosa. Si la diferencia de posturas parece insalvable, al menos podemos trabajar juntos para minimizar sus efectos sobre el niño.

Algunos consejos para minimizar los efectos sobre el niño de las diferencias sobre estilos de crianza en los padres son:

  • Evita las discusiones con el otro progenitor en presencia del niño. No hay nada de malo en tener una discusión calmada y respetuosa en su presencia, pero los gritos y reproches mejor dejarlos para otra ocasión. Confundirán al hijo y le harán tener la sensación de que él es culpable de la discusión entre sus padres. No se trata de callar aquello que no nos gusta, sino de abordarlo en el momento y lugar más adecuados.
  • Evita las críticas al otro progenitor cuando no esté presente. Criticar una decisión de tu pareja en su ausencia ante tu hijo no es precisamente respetarla. Ni tampoco le estás enseñando a tu hijo el valor del verdadero respeto. Los niños son especialmente sensibles a las críticas de uno de sus padres hacia el otro, dando pie éstas a la aparición de favoritismos hacia uno de los dos. En su lugar, puedes decirle: “Cariño, aunque yo no estoy de acuerdo, tu papá/mamá lo ha hecho porque cree que es lo mejor para ti”.
  • Olvídate del orgullo. El orgullo no sirve de nada. Cada vez que pienses que has “ganado” una discusión con tu pareja sobre crianza, habrás “perdido” otra: su repercusión sobre el niño. Se trata de buscar lo mejor para tu hijo, y lo mejor para él es que sus padres eduquen de forma equilibrada. Esto no significa dar el brazo a torcer, sino pensar también por tu hijo. “Tú no quieres que el niño juegue a la pelota en la cocina, y a mi no me importa que lo haga dentro de casa. ¿Te parece si le decimos que puede jugar en el pasillo?”.
  • Antes de establecer límites al niño, llegad a un acuerdo previo que los haga válidos para los dos. Buscad un momento y lugar tranquilos para hablar sobre la educación de los hijos. Poned sobre la mesa vuestros puntos de vista, escuchad el del otro, y buscad soluciones en las que ambos salgáis ganando. Si tu pareja es partidaria de castigar sin ver la televisión y tú estás en contra de los castigos, podéis acordar desviar la atención del niño desde la TV hacia otra actividad si está teniendo un mal comportamiento. Así, en realidad, quien de verdad saldrá ganando es el niño.
  • No veas a tu hijo como el causante de los problemas con tu pareja relacionadas con la crianza, sino como la principal víctima. Desgraciadamente, algunos padres consideran que sus hijos son los que han “arruinado” su matrimonio o relación de pareja, cuando la realidad es que, en muchos casos, la pareja era “débil” desde antes de la llegada de los hijos.
  • Empatiza con tu pareja igual que lo haces con tu hijo. Comprende sus razones para ver la crianza desde esa perspectiva y trata de aportarle tu visión. Todos los padres, independientemente de los métodos que empleemos, deseamos lo mejor para nuestros hijos. Muchas veces, los padres autoritarios no conocen que hay otras formas de educar, ni las consecuencias de los distintos estilos de crianza.

No hay ninguna razón real por la que debamos tratar de distinta forma a niños y adultos. Y esto es algo bidireccional: si somos partidarios de una crianza positiva o respetuosa (la cual, por cierto, no es partidaria del sobreproteccionismo o la permisividad), debemos tratar con el mismo respeto a nuestra pareja. Aunque es mucho más difícil en aquellos casos en los que la relación está muy deteriorada, es conveniente mantener siempre la calma y no dejarnos llevar por nuestros impulsos o por la ira. Nadie está dispuesto a escucharnos si siente que le estamos atacando.

¿Y qué ocurre cuando los padres están separados?

Si existe buena relación entre ambos progenitores tras una separación, todo lo expuesto arriba puede ser válido para ellos. Pero desgraciadamente es bastante habitual que los padres no mantengan una actitud amistosa tras separarse, o que, simplemente, sea inviable llegar a un acuerdo en lo que respecta a la crianza de los hijos.

Bien. Ya no tienes que discutir con el otro progenitor acerca de cómo educar. No necesitas la aprobación de nadie. Ahora tienes vía libre para hacerlo de la mejor manera que consideres oportuna. A veces, tenemos que aceptar que no podemos cambiar la opinión de las personas -al fin y al cabo, él o ella también es el padre o la madre, ¿no?-. Pero eso no significa que con ello tengamos que cambiar la nuestra. En estos casos de imposible conciliación, es probable que los niños se muestren un poco confundidos al principio (¿por qué lo que con papá se puede hacer, con mamá no?), pero se adaptarán muy rápidamente (de hecho, lo hacen mucho mejor que nosotros, los adultos).

 

Los padres, separados o no, siempre deberíamos ir de la mano a la hora de educar a los hijos, y cualquier esfuerzo que hagamos con tal objetivo merecerá siempre la pena. Pero si es imposible alcanzar un acuerdo, nunca deberíamos criar de un modo en el que nuestro interior nos dice que no debemos hacerlo.

En tu caso, ¿tienes dificultades para llegar a un acuerdo con tu pareja en cuanto a la crianza de los hijos? Déjanos tu opinión.

(Imagen de cabecera via ShutterStock)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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Crianza respetuosa Equilibrio personal y familiar

14 comentarios

  1. Monstrua dice:

    Yo añadiría otro consejo, que a mí me ha funcionado bastante. Facilitarle pequeños artículos a la otra pareja sobre experiencias “negativas” de la crianza autoritaria, tanto de gente especializada en el tema, como de padres. Y, por supuesto, también sobre experiencias positivas. No abrumar, sino pasárselo así como el que no quiere la cosa. Un día uno, al mes otro…

    O comentarle que has oído o leído que… y comentas el artículo. No hace efecto a la primera, pero es como la publicidad, va calando poco a poco.

    También cuenta hacerle ver los efectos positivos de la crianza con apego en el propio niño de cosas que se ven. Por ejemplo, “mira, qué simpático es. Fulanito decía que el hijo de la vecina de tu primo no lo era tanto. Digo yo que si le dejáramos llorar todas las noches no sería así, no?” O “mira, ahí le tienes en el parque, a su aire, ni nos mira. Si no le hiciéramos caso, seguramente ahora estaría pegado a nosotros reclamando atención, o ideando alguna trastada”.

    No soy ninguna experta, pero ya digo, hablando se entiende la gente, y la información siempre es una buena baza.

    Del mismo modo, también te digo que yo he tenido que ceder en ciertas cosas como, por ejemplo, el tema de la alimentación (yo sería mucho más estricta en cuanto a lo que se le ofrece y lo que no).

    Saludos :)

    • ¡Oh! ¡Bienvenida Monstrua! :-)

      ¡Geniales tus sugerencias! Seguro que los lectores del blog las agradecerán tanto como yo. Sobre todo lo primero que sugieres es muy importante: exponerle a la pareja las ventajas de la crianza con apego y las desventajas o inconvenientes de otros tipos de crianza. Por motivos de espacio no he añadido ejemplos tan concretos a la entrada, pero es a todo ello a lo que me refería en el último punto de la lista: “Empatiza con tu pareja igual que lo haces con tu hijo”.

      Y enhorabuena también por ceder, ¡claro que sí! Todos debemos hacerlo si comprendemos que es lo mejor para todos. Nadie nace sabido, y si no ponemos a prueba nuestros conceptos, nunca sabremos si son o no adecuados para cada situación.

      ¡Me ha encantado tu comentario! ¡Muchas gracias! :-)

  2. En nuestro caso tenemos la suerte de remar los dos en la misma dirección. Debe ser complicado que cada uno piense de una forma. Sobre todo porque no estamos hablando del color de un coche. Es la educación de un hijo la que está en juego. Geniales consejos, compañero!

    • Sí, es complicado. Conozco algún caso, y es fácil imaginarse lo complicado que debe ser, precisamente por lo que dices: es la crianza de un hijo lo que está en juego, no una trivialidad.

      ¡Muchas gracias amigo!

  3. Mariel dice:

    Genial como siempre, Himar.
    Es un tema complicado, sobre todo porque como bien apuntás, muchas veces la llegada de los hijos pone en relieve problemas de pareja que ya existían antes.
    Yo creo que siempre se puede conversar y negociar, si hay voluntad de mantener una relación basada en el respeto y el amor. Pero también es MUY importante, me parece, que cada uno sea conciente de sus límites. Quiero decir, saber hasta dónde uno va a negociar, y qué motivos tenemos para que sea así.
    Concuerdo contigo en que el orgullo no tiene nada que ver en esto. Si en cada discusión, lo que nos mueve es la necesidad de “ganar” algo, entonces tenemos que rever seriamente nuestras prioridades. En la crianza de nuestros hijos, todos estamos en el mismo barco… aunque no siempre estemos de acuerdo en cómo manejar el timón.
    Te dejo mi artículo al respecto por si le interesa a tus lectores
    http://crianzayenergia.com/como-manejar-las-diferencias-con-la-pareja/

    • Sí, muy delicado este tema. Por eso considero conveniente que la gente sepa que mediante el diálogo, sin dejarnos desbordar por la ira o por el orgullo, se puede encontrar soluciones.

      Muchas gracias por dejarnos tu artículo y por pasarte y comentar, como siempre :-)

      ¡Un abrazo!

  4. BuggyMama dice:

    Qué interesante! BuggyPapa si comparte mi punto de vista en la mayoría de temas de crianza (por fortuna) aunque es cierto que en ocasiones le pesa la educación que nos dieron y, como no lee tanto como yo, no se plantea algunas cosas…
    Me sorprende que él que no lee nada sobre el tema sea capaz de educar a nuestra hija con tanto cariño, le sale natural, un poco a veces al contrario que a mi, que tengo que hacer un esfuerzo.

    Un abrazo!

    • A veces no hace falta leer, sino escuchar: escuchar al sentido común, a lo que nos dice nuestro interior, sin dejarnos contaminar por lo que nos han enseñado. Algo de eso le debe pasar a BuggyPapa, seguro :-)

      Y con respecto a BuggyMama: el éxito no se mide por la cantidad de esfuerzo, sino por la percepción de lo que se aprende (o aprehende, mejor) con ello. Así que tú estás acumulando pequeños grandes éxitos :-)

      ¡Gracias BuggyMama!

  5. samuel dice:

    YO CONSIDERO Y ESTOY DE ACUERDO QUE LA EDUCACION DE LOS HIJOS DE PADRES SEPARADOS DEBE DEJARSE DE LADO EL ORGULLO,EL ECHO DE QUIEN GANE AL OTRO E INCLUSO LA COMODIDAD PERSONAL ESOS ASPECTOS DEBEN QUEDAR FUERA Y PORSUPUESTO QUE TENEMOS QUE APRENDER A CEDER EN DETERMINADOS MOMENTOS PARA EL BIEN DE LOS HIJOS PORQUE SI EN VERDAD LOS QUEREMOS TENEMOS QUE ENFOCARNOS EN EL BIENESTAR DE ELLOS SIN IMPORTAR LO QUE HUBO COMO PAREJA PORQUE SI NOS APEGAMOS A ESTE SENTIMIENTO LOS UNICOS AFECTADOS SON LOS HIJOS ASI QUE ECHARLE GANAS CON ELLOS PARA SACARLOS ADELANTE

    • Himar Viera dice:

      ¡Hola samuel! Por favor, perdona el retraso tan grande en responder a tu comentario. Magnífico lo que dices, totalmente de acuerdo contigo. Por suerte muchas personas, al igual que tú, lo tienen muy claro.
      ¡Gracias por escribir tu opinión! :-)

  6. Hola¡ Es un gusto encontrar este sitio. Nos ha gustado mucho el artículo que presentas.
    Desde la terapia de pareja trabajamos muchísimo con este tipo de temas, pues cada miembro de la relación tiene sus propias ideas sobre la crianza.
    Recomendaremos mucho esta artículo y tu página.
    Gracias por escribir.

    • Himar Viera dice:

      ¡Hola! Qué maravilla que hayáis encontrado interesante el artículo. De verdad que reconforta mucho saber que puedes ayudar, seguro que para vosotros es también muy agradecido poder ayudar a las parejas a encontrar el equilibrio.

      ¡Un abrazo muy fuerte! Muchas gracias por comentar :-)

  7. Susana dice:

    En mi caso, siento que estoy en este camino sola y que el padre es un adolescente. Tengo un hijo de dos años y un adolescente rebelde… Cuando el vida por trabajo está afuera una semana y El Niño avanza muchísimo, incluso la relación y el ambiente en casa es 80% agradable. Pero cuando llega papa uffff alegría al principio y luego llanto, llanto, peleas, no quiere comer El Niño, quiere hacer su voluntad y papa.. Bueno el le lleva la idea.. Por q es un bebé, por q él ya se va, que yo soy peor que una carcel llena de reglas, q me relaje, aveces incluso le grita al niño por lo pesado q se pone detrás de él papa, papa… Y cuando le digo lo q él está haciendo y por q está así El Niño… Pelea! Hoy le he dicho que se asesore, busque ayuda de un profesional o q haga algo por q no puedo seguir así. El Niño sufre y yo igual. No puede ser yo arreglé y el en 3 días q viene me deje al niño echo un desastre e inaguantable con su rebeldía.. Así todos los fines de semana.. Y lo peor es q El Niño actúa como si yo fuera la mala del paseo.. Y claro soy la que pone orden.. La d las regalas! Y el el papi bueno permisivo y su protector.
    Si alguien tiene algún consejo lo agradezco. Yo siento no poder más con esta situación y lo único q ya c me ocurre es dejarlo por el bienestar de la educación de mi hijo y mi tranquilidad.

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