Crianza respetuosa durante el segundo año (12-24 meses)

Crianza respetuosa durante el segundo año (12-24 meses)

En relación a la entrada “Significa la crianza respetuosa dejar a los niños hacer lo que quieran“, una seguidora escribe:

“Interesantísimo el articulo, pero muy difícil de aplicar, creo yo. Tengo una hija de 18 meses que no me da alternativas, quiere hacer lo que ella quiere, y aunque intente explicarle, hablarle, no logro su atención. La amo y respeto mucho. He tratado de llevar una crianza respuetuosa con ella, pero creo que poco a poco caigo en el permisismo, o a veces me lanzo un poco al “si lo sigues chupando, lo voy a tener que guardar”. Y no sé si esta bien, o cómo debo afrontar la situación. Ultimamente no quiere comer, hoy me enojé y exploté y le levanté la voz, y no me sentí bien porque no quiero temor de mi hija, quiero amor… Yo crecí a base de autoritarismo y hay muchas cosas que pesan en mí que aún tengo aquí, y por eso mismo he tratado de salirme de ese circulo vicioso y desafié a todos los consejos del “déjalo llorar”, “tiene mamitis”, “dale uno para que entienda”… etc., para que mi hija no pase por lo mismo. Pero, a veces, viéndola y escuchando los reproches, no sé si hice mal… ¿y cómo remediarlo?. Espero me ayudes a despejar mis inquietudes.” — Katia

Dar el paso hacia una crianza respetuosa no es fácil, especialmente para aquellos papás y mamás que fuimos criados con métodos más autoritarios. No en vano, supone deshacer todas las conexiones que fuimos creando en nuestro cerebro durante todos nuestros primeros años, en los que validamos cualquier cosa que hicieron nuestros padres (porque lo hicieron “por nuestro bien”). Ciertamente, esos padres no amaban menos a sus hijos de lo que amamos nosotros a los nuestros. Salvo casos excepcionales, no cabe duda de que lo hicieron de la mejor manera que pudieron, con la información de la que dispusieron en su momento.

La buena noticia para nosotros es que hay algo más difícil aún que empezar a criar de forma respetuosa y que, en casos como el de Katia, ya hemos hecho: comprender que es la mejor opción para nuestros hijos y estar dispuestos a llevarla a cabo. Superar las influencias de una sociedad y cultura que, tristemente, antepone el bienestar propio al de sus hijos (en lugar de buscar el bienestar común), y romper todas esas conexiones en nuestra mente y pretender “empezar de nuevo”. No en vano, son nuestros hijos, y somos responsables de ofrecerle la mejor educación posible. Tener el valor de reflexionar sobre ello y el propósito de mejorar como padres es un aspecto de nosotros mismos que no debemos infravalorar en ningún momento.

El olmo nunca dará peras

Teniendo la convicción de que queremos criar con respeto, resulta de especial importancia adaptarnos a la edad del niño a la hora de educarles (o “guiarles”). Comprender cómo funciona su mente en cada momento de su desarrollo, y, sobre todo, no tener expectativas erróneas sobre cómo debe responder en cada momento, nos ayudará enormemente a criar con amor y respeto incondicional sin que nos ahoguen las frustraciones.

Hacia el final del primer año, en el bebé se producen enormes cambios, a nivel físico, fisiológico y psicológico. Además de aprender a andar y decir sus primeras palabras, el niño comprende que puede actuar sobre el medio, y siente un enorme interés por explorarlo todo. Al fin y al cabo, es así como crea conexiones neuronales en su cerebro que le ayudan a formar sus primeros esquemas sobre el comportamiento de las cosas y de los demás. Es decir, es así como aprende.

Lo que el niño de un año no es todavía capaz de comprender son las convenciones sociales que usamos los adultos (como que “hay que saludar cuando viene alguien a casa”), las precauciones que debe tener ante ciertos elementos (si subes por las escaleras te puedes caer), ni mucho menos las normas de la casa (no abrir y cerrar la puerta del congelador constantemente). Ellos simplemente ignoran que existan estas normas que utilizamos los adultos, ni son siquiera capaces todavía de comprenderlas.

Por eso, aunque nos esforcemos en explicarles por qué no deben hacer esto o lo otro, todavía no están preparados para entender dichas razones. Esto no quiere decir que no sea buena idea explicárselas (sobre todo si se hace en un tono calmado y cariñoso, fortalecerá la conexión con el niño y, con ella, nuestra influencia sobre sus acciones aumentará), sino que dar por hecho que “la próxima vez no lo hará porque ha entendido las razones” es lo mismo que pedirle peras al olmo.

El desafío que no existe

El problema es que muchos padres interpretan esta incapacidad cognitiva como un desafío. “¡Míralo! Sabe perfectamente que no quiero que lo haga, ¡y sigue haciéndolo!“. Sólo que no se trata de un desafío, sino de su necesidad natural de explorar el medio que les rodea y aprender cómo funciona. A veces, su curiosidad es tan grande que experimenta con su conducta para conocer hasta dónde puede seguir explorando antes de que su padre o madre les impidan hacerlo (como cuando abre la puerta muy despacio mientras nos mira fijamente).

Ni siquiera los niños de esta edad que son frecuentemente castigados, y que parecen conocer las normas y acatarlas, las comprenden. Lo que sí aprenden estos niños es cómo evitar una reacción negativa por parte de sus padres ante determinadas acciones. Es el miedo quien ha hecho el “truco”, no la comprensión, ni mucho menos la razón. Unos amigos míos parecen estar muy orgullosos porque su hijo de 20 meses “no toca absolutamente nada de lo que hay en el salón“. “¿Y qué ocurre si lo hace?“, pregunto. “Se lleva un cachete“.

 

Conociendo sus avances -y limitaciones- cognitivas hasta este momento de su desarrollo, éstas son algunas ideas para llevar una crianza respetuosa entre el primer y el segundo año:

  1. La mejor acción, la prevención. Si no quieres que tu hijo juegue con el mando de la televisión, no lo dejes a su alcance. Si no quieres que tu hijo abra y cierre constantemente el congelador, mantén la puerta de la cocina cerrada siempre que no estéis en ella o coloca un cierre de seguridad para niños. Te sorprenderá lo enormemente sencillo que es reducir los conflictos con tan solo prevenirlos.
  2. Mide la importancia. A veces, se te habrá olvidado esconder el iPad con el que el niño se empeña en jugar. Nuestro cerebro -y las experiencias de nuestra propia infancia- nos lleva a actuar de manera inmediata para retirarle el objeto. El niño no quiere soltarlo, y comienza una lucha de poder. El llanto y los nervios están garantizados. Pero, ¿realmente es tan importante quitárselo en este momento? ¿Realmente es una urgencia dejar de jugar con los mandos de la lavadora? ¿Estaré creando un futuro delincuente que se niega a acatar las órdenes? Por supuesto que no. Si la acción no representa ningún peligro, puedes dejarle jugar por unos minutos, hasta que puedas guardar el objeto en un lugar seguro o volver a cerrar la puerta de la cocina. También puedes tratar de desviar su atención hacia otra actividad. Así, habrás evitado un buen disgusto para los dos.
  3. Planea actividades en común. Los niños son una fuente casi inagotable de energías. Si no les dan salida, pueden empezar a sentirse inquietos y tener “malos comportamientos”. Un baño (largo) con Papá o con Mamá, un paseo por el parque, escuchar música y bailar o montar bloques juntos le ayudará a distraerse y olvidarse de las conductas no deseadas.
  4. Evita los castigos. Aunque parezcan efectivos al principio, en realidad crean en el niño una mayor motivación a llevar a cabo la conducta en cuanto no estemos presentes. Además, los castigos erosionan enormemente la conexión con nuestro hijo, dando pie a un mayor número de comportamientos indeseados.
  5. Regula tu reacción. Nadie se mantiene en calma cuando le dicen lo que tiene que hacer entre gritos y amenazas. Educando de este modo no conseguimos otra cosa que poner al niño en el mismo nivel de activación emocional que nosotros. Y sin duda no es la mejor forma de conseguir la cooperación del niño, ni nosotros el mejor modelo a seguir. Cuando observes que la situación te desborda, cuenta hasta cinco, respira hondo, o simplemente espera unos segundos hasta calmarte un poco para guiar después al niño (recuerda que no es una emergencia). Es un trabajo duro, pero que con la práctica nos será más y más fácil.
  6. Conecta, conecta y conecta. No te olvides de lo más importante: crear una alianza sólida entre tu hijo y tú. No puedes evitar que tu hijo llore desconsoladamente por su frustración, pero sí puedes permanecer a su lado para que sepa que estás disponible tan pronto como él te necesite. Eso enseñará a tu hijo que puede contar contigo cuando sus emociones lo desborden y que sus sentimentos son respetados. Le enseñará que es amado incondicionalmente.

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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Crianza respetuosa Experiencias

19 comentarios

  1. Mariel dice:

    Excelente como siempre, Himar.
    Muchas veces nos esforzamos en “cumplir” con el pack teta-colecho-porteo en los primeros meses, y nos ilusionamos que haciendo eso, nuedtro hijo será “buenísimo” y no dará problemas ;)
    Personalmente, creo que en el primer año contactamos con nuestras propias dificultades para conectar con esa demanda sin fin que implica tener un bebé. Pero en el segundo año, es casi seguro que nos veremos desafiados constantemente a reformular nuestras reacciones autoritarias automáticas. Como le pasa a tu lectora.
    Es un camino difícil, pero maravilloso!

    • ¡Mariel! :-)

      Tienes mucha razón. Y cuando eso ocurre (criar “después” del pack teta-colecho-porteo), llegan las frustraciones. Pero, como bien dices, es porque en esta etapa es donde aparecen de verdad todos nuestros miedos e inseguridades que arrastramos desde nuestra infancia.

      Ya lo creo que es maravilloso. Es… enormemente pacífico :-)

      ¡Gracias, como siempre, por estar ahí!

  2. laura dice:

    Maravillosamente explicado, otro post tuyo imprescindible. Y es que parece que para muchos padres cuando el niño empieza a andar se ha terminado la etapa de bebé, y con ello aumentan sus expectativas de forma increíble, sin darse cuenta de que su cerebro todavía no está preparado para tanto… Por ejemplo, hace unos días me contaban de un niño de apenas dos años y medio que, como no hace caso, hasta que no le dices “a que te doy un chalo” no te mira. Y es muy triste que tengamos que llegar a ese punto de amenazar, y ya no sólo con castigos sino también con violencia, para que nuestros hijos nos presten atención. Estos días precisamente mi hijo también está más distraído de lo normal (o mejor, abstraído en sus cosas) y mi marido no hace más que decir “es que no hace caso de nada”, y yo intento ser comprensiva, y explicar que está entretenido en lo suyo… por eso me hace tanto bien leerte, porque me confirmas que yo no lo estoy haciendo tan mal, intentando respetar sus ritmos (al igual que he hecho con la lactancia materna, que él solito está dejando, y cumplirá tres años en un mes), ponerme en su lugar, convencida de que no por ello mi hijo “te va a tomar por el pito de un sereno”.

    Por cierto, ¿podrías preparar una entrada sobre los niños de dos a tres años? Para mí sería de mucha ayuda, especialmente para compartir con mi marido y mis padres, de los que me da la sensación que no hago más que defenderme (y defender al niño) día tras día.

    • Precisamente esa reacción del niño a las amenazas violentas (físicas o psicológicas) son las que hacen creer a muchos padres que un niño de año y medio “ya sabe perfectamente que eso no se toca”. A partir de ahí, es “fácil” pensar en que cualquier explicación que le demos, el niño la procesará y la asimilará, y esto se verá reforzado a su vez porque el niño tiene miedo a recibir nuevos castigos. Y así, en espiral…

      Claro que no lo estás haciendo tan mal. De hecho, yo creo que lo estás comprendiendo a la perfección. La “magia” aparece en cuanto te pones en su lugar. Y es absolutamente errónea la creencia de que haciéndolo así nos tomará “por el pito del sereno”, por la sencilla razón de que un niño que se siente escuchado, comprendido y amado incondicionalmente siempre se va a sentir más motivado a seguir nuestra guía.

      Tomo nota de tu petición para una futura entrada. Te agradezco mucho que aportes nuevos temas :-)

      ¡Un abrazo, y sigue así! :-)

  3. Gui ʚïɞ dice:

    Muy bueno! Siempre muy claro y justo. Muy buenos consejos que espero ayuden a la lectora que consultaba y que sabré aprovechar llegado el momento. Saludos!

  4. Rosangela dice:

    Saludos Hilmar.

    Hes estado por aquí, siempre leyendo y aplicando. Pero con poco tiempo de responder.
    Justo esta entrada la he estado esperando. Hace tiempo que he querido solicitarla. Pues ya mi segundo de 15 meses está en esa etapa de explorarlo todo.
    Hago exacto lo que has descrito. Pues desde que decidimos tomar al 100% la crianza respetuosa. Me recuerdo a cada instante ponerme en el lugar de cada uno de mis hijos, con sus edades respectivas.
    Sólo me queda una duda con respecto al punto 2. Porque resulta que muchas veces toma cosas -o hace – que resultan peligrosas para él. Y en estos casos siempre lo quito lo que agarré o lo retiro de la zona de peligro. Siempre con ternura y carinosas explicaciones, pero el igual se molesta. Que consejo nos darías para situaciones de peligros con nuestros bebes de 12 a 24 meses.
    Bueno incluso en las situaciones peligrosas para niños de 3 a 4 años.

    Gracias de nuevo. Admiro tu pasión.
    Excelente post.

    PD..: En casa hemos cosechado los mas dulces frutos desde nuestro cambio decisivo a estar comprometidos 100% con la crianza respetuosa. Y eso que sólo han pasado 2 meses. El cambio es simplemente hermoso.

    • ¡Hola, Rosangela! Encantado de volver a leerte :-)

      Con respecto a tu duda sobre el punto 2: tenga la edad que tenga, cuando se trate de objetos o zonas de peligro lo primero es retirarlos o retirarle a él, por supuesto. Que se moleste es inevitable, porque él no comprende que haya peligro en lo que está haciendo. Situaciones como esas son una buena oportunidad para que él se de cuenta de que, aunque a veces no podremos permitir que haga ciertas cosas, comprendemos su frustración y le acompañamos mientras pasa por ella.

      Lo que considero importante que tengamos claro es que la crianza respetuosa no busca evitar necesariamente los malos sentimientos o frustraciones, sino aceptarlos sin actuar sobre ellos, empatizar y ofrecer apoyo y cariño al niño durante esos momentos en los que los experimenta. De la misma forma, los padres que queremos criar de esta forma no debemos esperar que no cometamos errores a veces o que nos sintamos mal por algún aspecto concreto de nuestra crianza. Si debemos aceptar las emociones del niño, también debemos aceptar las nuestras y nuestro esfuerzo por regularlas.

      Pero de nuevo en este caso lo más importante es, como ya sabes, la prevención. Cuanto menos acceda a objetos o lugares peligrosos, menos frustraciones para el niño y menos malos ratos también para Mamá o Papá.

      Qué feliz me hace leer que ya estás viendo los primeros frutos de esta forma de criar. Enhorabuena por haber dado el paso y por tener tan claro lo que quieres darle a tus hijos, a ti y a toda la familia.

      ¡Gracias por comentar!

      • Rosangela dice:

        Hola Hilmar.
        Gracias una vez mas por tus palabras correspondidas.
        Quiero comentarte algo para conocer tu punto de vista.
        Es lo que viene a la hora de comer. Leí tu artículo sobre la “pesadilla”, y me pareció genial. Siempre he sentido y pensado que el nino debe comer las cantidades que el decida. Por un tiempo creí en los horarios establecidos y evitar que comiera demasiado entre comidas. Pero me parece que con lo que respecta a mi hijo mayor, el tema de la comida es diferente. El prefiere siempre el alimento social al que le dan los alimentos. Claro que come. Sin embargo, comía mejor y mas cuando era mas pequeno. De un momento a otro comenzó a elegir ciertos alimentos de su plato que no desea comer. Y ahora cada vez son mas. Tiene buen peso, está sano. Come frutas, y por lo menos dos de las comidas del día las hace bien y abundantes, mas casi nunca el almuerzo. Por el momento no ha ido a guardería, pues yo estoy con ellos en casa, así que he descartado la influencia externa.
        Pero me pregunto si es acaso una etapa normal en todos y mas a su edad ( 3 anos y medio ). Lo cierto es que desde que retomamos al 100% esta crianza, deseche por completo la frasecita “si no comes, no puedes……”. Pues esto es contrario a una consecuencia lógica. He decidido decirle que si no tiene hambre puede comer luego, le guardo lo que no quiere.
        Sin embargo una de sus abuelas ha venido a visitarnos y ha caido en estas sentencias.
        Me encantaría escuchar tu punto de vista respecto a eso.

        Muchos saludos.

  5. Rosangela dice:

    Hola Himar..!!

    En espera de que continues este tipo de articulos con otras edades.
    Cuando tus dos pequenos te lo permitan,
    Saludos

  6. Luciana dice:

    Hola! Soy Luciana, de Argentina. Hoy recien conoci esta pagina y me asombro ya que estoy haciendo algunas cosas correctas =). Mi beba tiene 1 año y 3 meses. Toma teta, duerme conmigo, cuando se duerme me paso de cama. En mi casa no hay nada peligroso al alcance, todo esta arriba asi que la dejo andar a su gana. En lo de su abuela (mi mama) hay de todo a su alcance, por suerte casi nada peligroso y la dejan hacer lo q quiere, con respeto de ambas partes. Si agarra algo que “no debe” tratan de explicarle que eso no se toca, le dan otra cosa y si ella acepta lo devuelve y si no la dejan jugar un rato hasta que se distraiga. Va a la maternidad (jardín de infantes) 3 horas a la mañana, luego se queda con su abuela hasta que llego, trabajo 9 horas fuera de casa, llego agotada, pero para mi hija siempre tengo pilas :) el problema esta en la hora de cambiar el pañal, no quiere, se da vueltas, gira y muchas veces, me hago cargo, me saca del eje, me enojo, me irrito, y le digo que NO! le grito :( y espero que me entienda. Por suerte encontré esta web y acabo de leer que ellos no tienen la capacidad para entender asi que de ahora en mas contare hasta 10 o hasta 100 (jejeje) para no sacarme, lo que si funciona es darme algo nuevo (ej.: un labial mio, cerrado obviamente, un utensilio que no haya visto, etc) y mientras ella se entretiene mirándolo puedo cambiarla en paz.
    Ahora mi consulta es… cuando aplicamos la disciplina? en mi caso creo q no la estoy aplicando ya que la dejo hacer casi siempre lo que quiere… soy muy compresiva, del tiempo que tengo libre el 90% lo uso para ella, bailamos, jugamos, nos bañamos, etc. Estoy haciendo bien?
    Saludos!

    • ¡Hola Luciana! Qué alegría que hayas llegado hasta mi blog :-) Bienvenida.

      No te preocupes en absoluto por lo del pañal, yo creo que le pasa a todos los niños pequeños cuando dejan el primer año. En esos momentos, tú misma has dado con la clave para que los cambios sean menos traumáticos: distraer su atención. Aún así, habrá ocasiones, muchas, en las que no le valdrá nada de lo que le ofrezcas y te llore como si no hubiera un mañana :-) No siempre podremos evitarle sus disgustos, pero sí que podemos acompañarle mientras los tenga, siempre. Por eso lo más importante es no perder los nervios y tratar de comprenderles.

      ¿Cómo puedes dudar de que estás haciendo lo mejor para ella si utilizas casi todo tu tiempo libre en jugar, bailar, bañaros…? ¡Lo estás haciendo fenomenal! Lo que hay que tener muy presente son las capacidades cognitivas del niño en cada etapa de su desarrollo. Hablar de disciplina (no me gusta esta palabra, se ha distorsionado su significado en las últimas décadas hacia un carácter impositivo) con un bebé de un año no tiene sentido más allá de la “guía” que podemos ofrecerles como padres.

      Lo que sí puedes hacer es guiarle sobre qué cosas puede hacer y qué cosas no. Y, para eso, con una niña tan pequeña la mejor disciplina pasa por prevenir en lugar de actuar. Por supuesto, ya llegará el momento en que comprenderá las razones de por qué esto es deseable y aquello no. Y en los casos en los que la prevención no haya sido posible, siempre se le puede decir, con paciencia y cariño, que esto no le gusta a Mamá o Papá e intentar reorientar su atención en otra cosa.

      ¡Muchas gracias por dejarnos tu experiencia! Me ha gustado mucho leerla :-)

  7. Luciana dice:

    Hola! Gracias por responder mi mensaje =)
    Te cuento de paso algo que me paso el fin de semana, no suelo ir a casas ajenas, siempre recibo las visitas en mi casa y bueno, tampoco me gusta salir con mi beba ya que quiere tocar todo y no logro relajarme en otras cosas, y me surgió una duda importante… en realidad me puse a re pensar la forma de crianza. Fuimos a la casa de una tía, tenia un estante divino con CDs del piso hacia arriba, muchos adornos al alcance y obviamente mi beba quería tocar TODO, yo iba y la sacaba a lo que me respondía pegándome, tirándose al piso y pataleando, te recuerdo que tiene un año y 3 meses, se volvía a levantar e iba al mismo sitio, fue estresante, la forma como se comporto, el llanto, y mi persona fue un combo complicado, a lo que me dije… como hago? empiezo a decirle que no? porque esto implica en que no podamos ir a ningun lado porque es muy feo que me responda asi, no quiero que tilden a mi hija como la malcriada, mas a alla que no me importe, si me importa, se entiende? es complicado la verdad.
    Un Saludo!
    Luciana

    • Hola de nuevo, Luciana :-)

      ¡El comportamiento de tu niña fue absolutamente lógico y normal! ¿Por qué iba una niña tan pequeña a comprender que en casa de los demás los “juguetes” no se pueden tocar? ¡Sí, es un juguete! Todo estímulo que ella ve, sobre todo los nuevos, tienen un atractivo muy poderoso para ella… ¡y es que va en ello su desarrollo! Piensa que el momento es estresante sólo porque tratamos de evitar que ella acceda a esos estímulos a toda costa. Por supuesto, la niña no entiende por qué no puede explorar eso tan nuevo y divertido, y reacciona en consecuencia de la única forma en que todavía saber hacerlo: pataleando.

      Mi consejo es el siguiente: en la medida en que te sea posible (no siempre lo será, naturalmente), procura que las cosas que puedan estimularle estén fuera de su alcance. También es buena idea intentar llevar a las visitas algún juguete u objeto que sepas que le gusta habitualmente y que pueda mantenerle entretenida, o incluso alguna caja de cereales o algo sano para comer. Ya sabes que los bebés de su edad son enormemente activos, necesitan explorarlo todo (y, como decía antes, así debe ser, porque es así como se desarrollan cognitivamente).

      Otro consejo que, con todo mi cariño, quiero darte es que no te preocupe tanto lo que piensen los demás acerca de la forma en que crias a tu hija, fundamentalmente por dos razones: primero, porque hay tantas personas “ahí afuera” que nunca vas a conseguir que el 100% de las personas aprueben la forma en que crías, sea ésta cual sea, y segundo porque la crianza ya es lo suficientemente exigente a veces con nosotros mismos como para añadirle más carga externa.

      Tu bebé es muy pequeña, y al mismo tiempo empieza a ser ya independiente, en cierto sentido. Pero por mucho que le expliques todavía no va a comprender las razones que hay detrás de no pueda jugar con esto o con lo otro. Por supuesto, sí debemos decir que NO a lo que consideremos que no debe hacer, y siempre de forma respetuosa, aunque todavía no sea capaz de entender los motivos. Esto hay que tenerlo muy presente para no frustrarnos al ver que la niña insista en manipular esa torre de CDs. En un caso como el que te ocurrió, yo optaría por coger en brazos a la niña y decirle respetuosamente que “con esa torre no puedes jugar”. Por supuesto que vendrá una pataleta después… pero creo que sería más que comprensible y la aceptaría. Aquí habría sido un buen momento para desviar su atención a otra actividad o juguete.

      De aquí y hasta que tu hija cumpla unos tres o cuatro años las visitas a casas ajenas pueden ser complicadas. Por eso es bueno intentar adelantarse a los acontecimientos y tener preparado algún entretenimiento para ella.

      ¡Gracias de nuevo por tu comentario!

  8. Luciana dice:

    MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!! Realmente me ayudas MUCHÍSIMO. No es fácil ser madre y mucho menos tratar de hacer las cosas bien.
    Mi Beba ya pasa por muchas cosas, no tiene un padre presente, la mayoría del día no esta conmigo, entre otras cosas… y el momento en que estoy con ella quiero que sea único, lindo, relajado y bueno para su crianza, asi que seguiremos asi.

    No soy de darle mucha importancia a lo que la gente dice pero cuando se trata de mi hija no quiero que nadie diga nada pero soy consiente que no es posible así que voy a tratar de relajarme en ese sentido porque estoy haciendo algo bien para ella y no para los demás.

    Un saludo grande!!
    Luciana

    PD: Estoy feliz a haberte encontrado esta web!!!! =D muy feliz.

    • Luciana, tú misma lo has dicho: lo importante es lo que estás haciendo por ella, y en consecuencia también por ti. Lo que opinen los demás te debe importar bien poquito :-)

      Me alegra mucho, de corazón, que te esté ayudando a ser la mamá que siempre has querido ser ;-)

      ¡Un fuerte abrazo!

  9. vanessa dice:

    Hola, me encantan vuestros artículos.
    Pienso que independientemente del modelo educativo que eligamos para la.educación de los peques, siempre tenemos que aprender.
    Tengo una renacuaja de 18 meses que me vuelve loca, mi gran amor.
    Desde siempre he actuado con el corazón, desoyendo los consejos de quienes se han permitido el lujo de darmelos.
    A veces pienso en si estaré en lo correcto o no, bueno quizás muchas veces lo piense, pero nunca he cambiado la forma de hacer con mi niña.
    Siempre en mis brazos, sigo dandole pecho, siempre duerme con nosotros, come cuando tiene hambre y si ha comido poco, comerá cuando vuelva a tener hambre, duerme cuando tiene sueño… Que necesidad de tenerlo todo bajo un control estricto?
    Intento no dejar a su alcance las cosas con las que no quiero que juegue, pero si se me escapa algo echo mano de la psicología inversa, has probado?
    Un saludo

    • ¡Hola Vanessa! Encantado de que mis publicaciones te resulten interesantes :-)

      Absolutamente de acuerdo contigo: sea cual sea el modelo empleado, los padres tenemos mucho que aprender de la crianza (¿quizás incluso más que los propios hijos?…). Es más, creo que es muy importante tener esa actitud que dices, la de estar abiertos a aprender con la crianza, porque es la manera en que podremos evolucionar hacia la manera que creamos más conveniente de educar.

      Sobre la psicología inversa tengo que decirte que creo que funciona… en algunas tipos de personalidad del sujeto, no en todas. El principal problema que le veo es que puede perder efectividad con el paso del tiempo, y que a partir de cierta edad puede confundir al niño si se usa en situaciones de cierta relevancia. Pero para situaciones cotidianas y superficiales (como por ejemplo la disputa por el mando de la tele) es desde luego práctica en los primeros meses, en muchos casos.

      ¡Muchas gracias por contar tu experiencia de crianza respetuosa con tu renacuaja! :-)

  10. Luciana dice:

    Hola Vanessa, sigo por tu camino pero a veces pasa que te replanteas: Lo estoy haciendo bien? Únicamente por mi hija, no por mi ni por nadie, si no que lo pienso por ella.
    No probé la psicología inversa, como lo haces? es algo asi como: Dame eso, y te dice que no, insistis varias veces y luego le decis: bueno, quedatelo, no lo quiero. Algo asi? o nada que ver? :)

    Un Saludo.

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