De necesidades y caprichos

De necesidades y caprichos

Hace unos días un amigo, padre de una niña de 3 años y de un bebé de 10 meses, me contaba acerca de éste último:

Con Javier lo estamos pasando fatal. El problema es que no duerme bien, se despierta hasta 14 veces en una misma noche, y cuando lo hace, llora desesperadamente. Lo único que le calma es que lo cojamos en brazos, en especial su madre. En cuanto lo sacamos de la cuna y le damos un paseo, se calma. Si se ha dormido de nuevo le dejamos en la cuna, pero al poco rato se vuelve a despertar llorando intensamente, y vuelta empezar. Lo único que quiere son brazos.

Antes de continuar con Javier y su papá, detengámonos por un momento a identificar algunas de las necesidades de nosotros, los adultos. Contamos con una serie de necesidades básicas universales, como son comer, dormir, mantenernos vivos, etc.; y otras necesidades secundarias pero también importantes, como pueden ser relacionarnos con otros (somos animales sociales), buscar consuelo cuando estamos tristes, tratar de reducir el estrés en nuestras vidas, sentirnos seguros y a salvo en todo momento, etc.

El problema de Javier es que siente terror ante una situación en la que se encuentra solo o sin sus padres cerca, la cual le produce un estrés muy elevado. Este miedo puede, además, verse agravado si en el pasado se han utilizado los conocidos como “métodos para dormir al bebé”, que aconsejan dejarle llorar una cierta cantidad de tiempo. Un bebé de 10 meses que se despierta solo en la cuna y que no ve a sus padres cerca no sabe que sus padres van a volver. Su instinto de supervivencia percibe la situación como amenazante, y entonces recurre a la única forma que sabe para llamar a sus padres: llorar. Y claro que llora fuerte, ¡le va la vida en ello! Yo me desgañitaría.

Imagina que un día te despiertas y estás en un cuarto desconocido, cerrado a cal y canto y sin ningún signo de dónde te encuentras, ni por qué estás ahí. Probablemente te sentirías desorientado, puede que en peligro, y tendrías la imperiosa necesidad de salir, de ponerte a salvo, de buscar un lugar seguro. Pues bien, decir -o insinuar- que Javier se despierta y pide brazos por capricho es análogo a pensar que esas ganas de salir del cuarto en que estás encerrado no son más que un capricho.

Para un bebé no hay sitio más seguro que los brazos de su madre o padre (de no ser así, hablaríamos de alguno de los tipos de apego inseguro). Es allí donde sus niveles de cortisol (la principal hormona del estrés) se reducen a niveles normales, y desde donde el niño percibe el mundo de la manera más segura posible. El problema con Javier es, como en muchos casos similares, la ineficacia de no saber identificar adecuadamente las necesidades del bebé, y no adaptarse a ellas. Y si, además, alguna de estas necesidades es etiquetada por los adultos como un “capricho”, palabra con ciertas connotaciones negativas, la situación se complica.

Consejos sobre necesidades y caprichos

1. Antes de etiquetar una conducta como un capricho, identificar posibles necesidades no satisfechas. Querer un helado de fresa y vainilla con trocitos de arándanos puede que sea un capricho, pero portarse mal en casa de los abuelos puede indicarnos una carencia de atención en el niño durante esas visitas.

2. Satisfacer las necesidades del niño debería ser prioritario. Si el niño necesita un contacto físico directo para dormir, plantearse el colecho.

3. No repetir una misma situación estresante. Lo más probable es que el miedo y el estrés del niño aumenten y que éste termine adaptándose a ese miedo ante la no respuesta por parte de sus padres.

4. Mantener la calma. Si estamos desbordados por la situación no podremos analizar con claridad las necesidades del niño ni, por tanto, satisfacerlas convenientemente.

5. Empatizar con el niño. La mejor manera de comprender las necesidades del niño es empatizar con él, teniendo en cuenta las distintas etapas del desarrollo infantil y siendo realistas con nuestras expectativas sobre su conducta.


Flickr)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

Últimas publicaciones de Himar Viera (ver todas)

Opt In Image
¡Suscríbete gratis a Paternidad con Apego!

Si te gustan los contenidos de Paternidad con Apego, suscríbete gratis al boletín para no perderte ninguna publicación. Recibirás un correo electrónico cuando haya nuevas entradas en el blog.

¡Paternidad con Apego odia el spam tanto como tú! Tus datos nunca se cederán a terceros.

Crianza respetuosa