Mi primera “rabieta”

Mi primera “rabieta”

Hace unos días, mi pequeño tuvo lo que podría considerar como primera “rabieta” (aunque me gusta más llamarlo frustración incontrolable). Estaba en la cocina pasándoselo pipa abriendo y cerrando cajones, orquestando con las caceloras, persiguiendo a los perros… cuando reparó en que uno de sus principales objetos de diversión a escala interestelar, la lavadora, estaba en funcionamiento.

Qué tendrá la lavadora, que apasiona por igual a bebés, gatos y monedas de un céntimo. Cuando mi vástago era algo más pequeño se divertía con las funciones más básicas e inocuas del aparato en cuestión: que si ahora quiero esta colada en modo “Skin care” (que digo yo, si no activas este modo, ¿la ropa irá progresivamente degradando tu piel? pero esto es otro tema…), que si 1200 RPM me parecen muchas para esta colada, que si te recomiendo el planchando fácil…

Pero hace bien poco ha descubierto la panacea del entretenimiento, el Santo Grial de nuestra cocina: la rueda de programas de lavado. “¡Anda!, resulta que si giro la ruedecita ésta… ¡se para la lavadora y se desconfigura todo el programa! Esto sí que mola. ¡A la caca los modos Skin Care y Planchado fácil!”. Pocas cosas le divierten tanto hoy en día.

Quiero hacer un pequeño paréntesis en este relato para hacer un llamamiento a los fabricantes de lavadoras, lavavajillas, etc. Os quiero pedir una funcionalidad que hasta la más cutre de las televisiones que se venden hoy en día tienen. ¿En serio no se os ha ocurrido poner un botón de bloqueo para niños? Porque bien que os habéis preocupado en poner el bloqueo de la puerta cuando se inicia un programa de lavado… y pobre de ti que te hayas equivocado al darle al botón de inicio. Como te des cuenta un sólo nanosegundo después, cuando todavía no hay ni una gota de agua, de que ése no es el programa que querías, ¡imposible abrir la puerta! Toca esperar al menos 5 minutos a que… a que… ¡a nada! Voy a crear una petición en change.org.

En fin, que ese día en concreto íbamos ya por el tercer intento de lavado de una misma colada, y claro, se nos acababa el detergente. Y, como buen bebé de su edad, se pilló un rebote de cuidado. Normal. Intenté ofrecerle otras alternativas para jugar, incluso le ofrecí algo que nunca suele fallar: abrirle la puerta de la nevera. ¡Pero ni con esas! El pobre tenía un disgusto muy grande.

Entonces comprendí lo evidente: que nada de lo que le ofreciera le iba a valer. Que lo que él quería era poner el programa “Centrifugado adicional delicado”, y cualquier otra cosa se la traía al pairo. Los bebés son así. Si quieren un centrifugado, hay que centrifugar. “O lloro”. Y como un nuevo centrifugado no era una buena idea para la colada, me limité a agacharme, ponerme a su lado, y a abrazarle, mientras lloraba “a lágrima viva”. Así estuvo durante unos treinta segundos, mientras los cuales no dejé de arroparle y decirle al oído lo mucho que le quería. De nada habría servido intentar explicarle por qué no debe jugar con la rueda de programas de la lavadora, puesto que mi hijo aún no tiene edad para comprender algo así. Pasó ese rato y después ya se entretuvo con otra actividad.

Por cierto, también comprendí otra cosa: si no quiero que mi hijo juegue con la lavadora, debo poner todos los medios para que ésta (o sus funciones) no estén a su alcance. Y así le ahorro un disgusto, al pobre. Y, de paso, otro a mi.

Sé que esto no ha hecho más que empezar. Mi hijo, necesariamente, experimentará rabietas, frustraciones, y momentos en los que no esté contento con nada, nada en el mundo. Pero es en esos momentos cuando más necesita el abrigo de sus padres, el saber que ellos están allí, que comprenden sus sentimientos y que le acompañan y ayudan a aceptarlos y controlarlos. De lo contrario, si sus padres muestran rechazo ante esos sentimientos, el niño aprenderá progresivamente que debe ocultarlos o reprimirlos, para no enfadar a Papá y a Mamá.

Como padres, tenemos muchas maneras de afrontar las rabietas y frustraciones de nuestros hijos. Yo opto por la más empática posible: yo también tengo frustraciones y “rabietas” de adulto, y no me gustaría que las infravaloraran, que les restaran importancia. Y menos si lo hicieran mis seres más queridos. Y menos aún si, encima, me castigaran por ello.

(Imagen de cabecera via Shutterstock)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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Crianza respetuosa Experiencias

14 comentarios

  1. Gonzalo dice:

    Lo primero enhorabuena por el blog.

    Quería comentar que en mi caso, y previendo una situación parecida, busque entre los diferentes fabricantes de lavadoras y encontré que las maquinas con display digital del fabricante Bosch poseen esta funcionalidad de bloqueo parental.

    Lamentablemente mis pequeños infantes nunca le vieron interés alguno a dicho electrodoméstico y mi mujer solo lo utiliza para evitar que se desconfigure el programa de lavado “sin pelusas” cuando me reclino sobre la encimera a tomar un café mañanero y rozo sin querer los botones táctiles.

    Que gran entrada, me ha parecido muy interesante.

    Sigue así y un abrazo muy apegado

    Gonzalo

    • ¡Recuérdame hacerte una oferta en firme por esa lavadora! Y si además quita las pelusas… creo que me he enamorado de ella :-D

      Muchas gracias por pasarte y comentar, ¡papá apegado! ;-)

  2. Qué genial artículo, compañero. Y que no falten nunca esas dosis de humor. Tomo nota para cuando Mara, en vez de tirarse de la cama, opte por fascinarse con los electrodomésticos :) ¡Un abrazo!

    • ¡Jajaja! Ese momento a Mara le llegará muy pronto, ¡ya verás! :-D ¿Te has parado a pensar lo divertidísimo que es eso de tocar botones y que suenen ruiditos y salgan luces? ¡Mola mazo! :-D

      Lo del humor también es importante. Yo tengo mucho sentido del humor, y a veces me doy cuenta de que esto es algo que no se refleja en mis posts. Procuraré seguir en la línea de éste, jejeje.

      Un placer -de verdad- que te haya gustado la entrada :-) ¡Gracias!

    • ¡Jajaja, sí! Las lavadoras multifunción… ¡y con opción de bloqueo! Aunque Gonzalo me dice en su comentario que algunas lavadoras sí poseen esta función. Pospondré entonces mi petición en change.org, y me tocará ir a mirar lavadoras, ¡jajaja!

      Encantado de que te guste el blog y que te quedes por aquí ya “de pa’siempre” (o casi) :-D ¡Muchas gracias por comentar!

    • ¡Hola Mariel! Gracias por tu comentario y por compartir. ¡Claro que no me molesta que dejes tu artículo! Por falta de tiempo tengo varios artículos pendientes de leer y el tuyo era uno de ellos.

      ¡Un abrazo!

  3. irene dice:

    Un divertido artículo para mostrar que las rabietas no es algo que los padres debamos temer, ya sea solos en casa o en público, hay q tomárselo con buen humor y empatizando con la cría. Ellos nos mostrarán la pauta tb según situación y comportamiento de que hacer. En mi caso mi hija no quería q la abrazara algunas veces y hay q respetarlo, un simple pero poderoso, te entiendo…entiendo x …mamá estará acá para escucharte cuando estés lista. Ayuda mucho.

    Hay que conocerlos en las buenas y en las malas.
    Que buena primera rabieta, que vengan muchas más

    • ¡Hola Irene!

      Me encanta y estoy totalmente de acuerdo con lo que dices: las rabietas no son algo que los padres debamos temer. Son una gran oportunidad para ellos de aprender y para nosotros de guiar. Y también estoy de acuerdo en que en unos casos aceptará los abrazos y en otros no. Pero siempre debemos mostrarnos a su lado; lo fundamental es que sienta esa compañía y comprensión.

      ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

  4. Ester dice:

    Me encanta tu blog!! creo que todos los que somos padres nos hemos visto reflejados en tu relato. Ahora que el tema de la nevera da para otra entrada…ya verás; lo de pasarse las horas muertas mirando la nevera con fascinación es otro clásico….

    • ¡Hola Ester! Jajaja, pues tenemos para otro post entonces con lo de la nevera. En mi caso, todavía no me he recuperado y sigo quedándome atontado mirando la nevera abierta, ¡jajaja! :-D

      ¡Muchas gracias por leer y comentar!

  5. BuggyMama dice:

    Jajajaaj! Mi bichito también adora la lavadora… Pero por suerte la mía si tiene un bloqueo para niños….

    Pero ya enserio, mi niña también está empezando con las rabietas y se me hace duro. Lo que me puede es cuando no vale nada de lo que hago, es decir, cuando esta en plan “si me cojes lloro y si me dejas también lloro”.

    Es momento de ejercitar mi paciencia…

    Un abrazo!

    • Hola BuggyMama :)

      Te frustra esa situación porque, en el fondo, esperas que con el hecho de cogerle en brazos le calme; pero no tiene por qué ser así, en realidad. Lo de cogerle es un ejemplo como cualquier otro. Ella quiere ESO y no ninguna otra cosa, de ahí que se frustre y llore (porque siente un enorme desplacer, y no sabe gestionarlo de otra forma que mediante el llanto).

      Sin duda, es momento para ejercitar nuestra paciencia, y sobre todo nuestra comprensión.

      ¡Gracias por ser una de mis seguidoras más fieles! (¡por no decir la que más! ;-D)

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