Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad

Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad

Fotografía cortesía de ©Eva Lago via Flickr

Muchos aspectos de mi percepción sobre la paternidad han cambiado desde que soy padre, en comparación con lo que pensaba al respecto antes de serlo. Por supuesto, sobre nuestra manera de entender la paternidad tiene un gran peso la influencia de la educación que hemos recibido de nuestros padres o cuidadores. Pero, ¿puede cambiar nuestra opinión sobre la paternidad cuando por fin somos padres? Por supuesto que sí.

En mi caso, estos son nueve aspectos acerca de la paternidad sobre los que estaba equivocado antes de ser padre:

1. No sabré cambiar un pañal / bañarle / dormirle / tenerle en brazos

La primera vez que monté en bici (de esas que no llevan ruedas de seguridad acopladas) pensé que no sabría hacerlo. También pensé que no sería capaz de tirarme por aquel tobogán gigante en el parque acuático. Y también solía decir: “nunca seré capaz de tener esa coordinación en los dedos necesaria para poder tocar el piano”. ¡Me equivoqué en todos los casos! Claro que pude hacerlo. Las claves: motivaciónconstancia y dedicación. Ahora manejo los pañales mejor que Tom Cruise las botellas en la película “Cocktail”.

2. El colecho es perjudicial e inapropiado

Que el bebé duerma en la misma cama que sus padres no sólo no es perjudicial, sino que es beneficioso[1]. Además de reducir drásticamente el riesgo de muerte súbita del lactante, ayuda a papá y mamá a dormir (y alimentar) mejor. Tampoco es perjudicial para el futuro del niño: no conozco ningún caso de asesino en serie, psicópata o delincuente que haya dormido en sus primeros años en la cama de sus padres, ni tampoco a ningún adulto que quiera seguir durmiendo con ellos porque a esto le acostumbraron de pequeño.

3. Los castigos son necesarios para educar adecuadamente

Una de mis grandes equivocaciones de antes de ser padre. Los castigos, aunque aparentan efectividad -el niño efectivamente cambia la conducta-, en el fondo no funcionan. Al estar basados en el miedo y la sumisión, cuando el niño pierda el miedo (por ejemplo cuando sus padres no estén presentes) o deje de ser sumiso, la conducta indeseable reaparece, y con más fuerza que la vez original. En este blog trataré con especial detalle la temática de los castigos.

4. Adiós a la calidad de vida

¿Quién establece los requisitos para una “calidad de vida”? Obviamente es algo muy subjetivo. Antes de ser padre pensaba que mi vida iba a ser, en general, más sacrificada (en una entrada de este blog hablo sobre el sacrificio de la paternidad). Ahora que soy padre, la verdadera calidad de vida me la proporciona ver a mi hijo crecer con todos los cuidados que le proporciono.

5. ¡Y adiós a dormir!

Honestamente: no duermo la misma cantidad de horas que solía dormir antes de ser padre. Pero sí duermo bastantes horas cada día, sin duda más de las suficientes para sentirme descansado y feliz a este respecto. Y creo que en esto ha influido especialmente un aspecto de la crianza: haber optado por el colecho. De este modo, tanto el bebé como la madre no llegan a despertarse por completo -en el sentido de que recuperan rápidamente el sueño- cuando el niño tiene necesidad de comer o de contacto maternal. Además, es más fácil que se adquieran pautas de sueño más prolongadas durante los primeros meses.

6. Cuanto antes se acostumbre a que el mundo es un lugar difícil, mejor

¡Cuántas veces escuché esta frase en boca de otros -padres y no padres-! No entiendo cómo no comprendí antes lo absurdo del fundamento en este “razonamiento”: si para que se nuestro hijo se prepare para un mundo en el que le pueden traicionar en la edad adulta tengo que traicionarle yo, ¿debo también inducirle un dolor de muelas para que sepa lo que duele y, de esa forma, enseñarle que debe cepillarse los dientes?

7. Lo mejor para reforzar una conducta es usar premios

Una de las mayores sorpresas en comparación con mis pensamientos originales sobre la paternidad me la he llevado al descubrir que los premios no son efectivos. Bueno, efectivos sí son (el niño se siente motivado a realizar una determinada conducta porque llevarla a cabo le acarreará un premio), pero ponen el foco sobre la conducta del niño y no sobre el niño en sí mismo. Si por haber recogido la habitación “obsequio” al niño con ir al cine, el niño no aprende que hay que recoger la habitación porque se debe mantener un orden, sino que se rige por el “sientonces“, es decir: “SI recojo la habitación, ENTONCES me llevarán al cine”. Al igual que sucede con los castigos, la conducta tenderá a desaparecer en cuanto lo haga el refuerzo. Consulta la página de Conductismo y crianza para conocer más al respecto del condicionamiento operante.

8. Es bueno dejar llorar al bebé, si no se malcría

Antes de ser padre pensaba que un bebé al que nada más llorar se le pone en brazos de su padre o madre se convertiría rápidamente en un bebé “manipulador”, que pasaría a llorar por cualquier cosa con el único fin de que le tengan en brazos. Ahora no sólo pienso únicamente que nunca hay que dejar llorar a un bebé (¡por favor, nunca!), sino que además está demostrado que el cerebro del niño no es capaz de “entender” la mente de los demás hasta los 3 o 4 años de edad (como mínimo), por lo que es imposible que sea capaz de manipular a nadie.

9. Un cachete a tiempo te evita muchos problemas futuros

De todas, ésta era la percepción más errónea -y grave- de todas. Dar un cachete significa golpear a un niño (sí, golpear; dar un puñetazo es lo mismo que dar un cachete, sólo que lo primero se hace con la mano cerrada y lo segundo con la mano abierta). Y no lo digo yo, sino que lo dice la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de la ONU[2][3]. El castigo físico, sea en forma de empujón, zarandeo, o bofetón, no evita problemas, sino todo lo contrario: los crea. Y estos problemas pueden causar daños psicólogicos permanentes en el niño y en el futuro adulto. Ningún tipo de castigo físico (ni tampoco psicológico) es válido, eficaz, ni legal.

 

¿Y para ti? ¿Qué aspectos de la paternidad descubriste que no eran como pensabas? Deja tus comentarios.


Referencias:

  1. Artículo sobre Colecho en Wikipedia: Ir
  2. Convención sobre los derechos del niño: Ir
  3. Posicionamiento de Save the Children ante el castigo físico y psicológico: Ir

Himar

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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Experiencias Preparación para la paternidad

8 comentarios

  1. Hola!
    Lo primero decir que me encanta tu blog, los papás también crían con apego y está bien que tu los representes.
    Y segundo, ya te dije ayer por Twitter que estaba de acuerdo punto por punto. No creo en los cachetes, en dejar llorar, en el premio/castigo y eso que antes de tener una hija creía lo que decía super Nanny…
    Aprendes a hacer todo: pañales, baños, etc. enseguida, en un par de dias todo un experto.
    Y respecto al colecho también pensaba que era una forma de “malcriar” , y por supuesto que nada más lejos de la realidad. Y también nos ayuda a descansar mejor, sobre todo con la lactancia, que con el colecho ni me entero de cuando come!
    Lo dicho enhorabuena por el blog, te seguiré leyendo!

    • ¡Hola La Mamá de Alma!

      ¡Claro que los papás también criamos con apego! Cada vez somos más, por suerte :-) Y, para los que estén rezagados… bueno, para ellos está pensado también este blog ;-)

      Me alegra mucho leer que coincidimos en todos los puntos del post.

      Muchísimas gracias por tu comentario, ¡y enhorabuena a tí también por tu blog! Aquí tienes a otro seguidor.

  2. mariel dice:

    Hola! Te he descubierto hoy y desde hoy te sigo :)
    Llegué aquí buscando aportes ya que estoy escribiendo un artículo para mi blog sobre los nuevos papás, jeje.
    Me gustó mucho este artículo y el resto del blog. Estamos en contacto!

    • ¡Hola Mariel!

      Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. Me despierta mucho interés ese artículo que estás preparando :-) Tomo nota de tu blog.

      ¡Muchas gracias por dejar tu comentario!

  3. La mamá de Miguel dice:

    Bendito Dios he descubierto esta página y desde hoy me declaro con apego a ella, que importante es que nos guíen a los padres a no seguir cometiendo errores hemos heredado pensando que era la mejor forma y la única de “educar”, yo quiero un mundo diferente y hay que empezar desde casa, para hacer de nuestros niños seres sin agresividad.
    Muchas gracias!

    • Himar Viera dice:

      ¡Hola, mamá de Miguel!

      Por favor, ¡disculpa el retraso en responderte! Cómo me ha gustado eso de que te declaras con apego al blog, ¡jajaja! Me encanta que te resulte útil. Yo también opino, como tú, que si queremos un mundo diferente lo primero que hay que hacer es cambiar la forma en que se educa a los hijos.

      ¡Gracias ti por pasarte y dejar tu comentario!

  4. Mónica dice:

    Hola¡¡ Me encanta el diseño de tu blog así como el contenido. Te añado en mi blog a mi lista de Papá Blogs, y sin duda lo recomendaré en algún futuro post, sobre todo la parte de experiencias.
    Me encantan estos tópicos… tengo que admitir que no soy madre, pero soy madrastra de una nena de 8 años… aparte de las dificultades que esto conlleva de por si, me enfrento desde hace 3 años a ser madre “derrepente” porque tengo que actuar con las mismas responsabilidades cuando está con nosotros. Siempre me ha gustado la educación y por ello tengo mucha teoría en la cabecita, pero es cierto que los tópicos o ciertas teorías no son lo mismo una vez llegado el momento de actuar. Por ello solo encuentro verdades en tus palabras.

    No ceses en tu trabajo y muchas gracias por tu aportación.
    Mi blog: Objetivo Tutti-Frutti

    • ¡Hola Mónica! Perdona por el retraso en responder a tu comentario. ¡Muchas gracias por añadirme a esa lista de blogs! Todo un honor :-)

      Tu caso es muy interesante, porque lo normal cuando hablamos de pa/maternidad es pensar en nuestros propios hijos, pero hay muchas personas que tienen hijos que, como tú, tienen hijos que no son suyos y que también deben educar. Me gusta mucho ver en ti esa predisposición tan positiva para leer y opinar sobre estos temas. Me da la impresión de que tu hijastra ha tenido suerte contigo ;-)

      ¡Muchas gracias por tus palabras! Y gracias por el enlace a tu blog, ¡prometo lectura! :-)

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