Y para 2015: más paternidad con apego

Y para 2015: más paternidad con apego

Experiencias Preparación para la paternidad

Hoy quiero compartir con vosotros algo que ya sé desde hace algunos meses: el 2015 será en el que empezaré a practicar (aún) más paternidad con apego. Concretamente, el doble. Porque a comienzos de año nacerá mi segundo hijo.

Y utilizo el masculino como género no marcado, porque ciertamente ni la mamá ni yo tenemos ni idea del sexo del bebé. No es que vayamos a un hospital del pleistoceno, no, sino que no lo sabemos por voluntad propia. Ya lo hicimos así durante el embarazo del primero y siempre hemos tenido claro que lo haríamos con cualquier futuro hijo.

Por cierto, seguramente penséis “¡pero cómo podéis aguantar las ganas de saberlo! ¡Yo no podría!”, porque nos lo dicen muy a menudo. Pero lo cierto es que no nos cuesta nada en absoluto, sino todo lo contrario, lo pasamos mal cada vez que vamos a una ecografía, ¡por si al médico se le escapa, o por si le da por mostrarnos en primer plano un posible paquetillo! Yo, salvo en las primeras, directamente miro para otro lado y me limito a preguntar “pero entonces todo bien, ¿no?”. No necesito saber nada más.

Llamadme raro, pero yo prefiero esperar al momento mismo del nacimiento para conocerlo/a en todo su ser. Me parece frío enterarme del sexo en una sala oscura, por boca de un hombre o mujer al que prácticamente desconozco, y muchas semanas antes de verle su carita todavía. Y más cuando me da exactamente igual que sea niño o niña. “¿Pero y entonces cómo vais a saber qué ropa comprar o cómo preparar la habitación?”. Con la grande que es la paleta de colores, ¿por qué nos empeñamos en pensar siempre en rosa o azul?

El caso es que espero la llegada del bebé con enorme ilusión, como no podía ser de otra forma. Sin nervios, sin preocupaciones, sin miedos. Con la convicción de que se precisa un sobreesfuerzo, si cabe, para criar a dos niños en comparación con uno. Y con la mirada puesta en el que ya es mi hijo mayor, para que disfrute de la llegada de su hermano/a con la misma ilusión que sus padres.

Quiero terminar esta pequeña entrada en modo ñoño, sentimental, pasteloso, pero creo que siempre es un buen momento (y éste, más) para expresar gratitud. Porque, además, de no ser por esa persona no estaría viviendo tan intensamente la paternidad, incluso puede que ni la estuviera viviendo en absoluto, porque jamás me planteé tener hijos hasta que la conocí, por albergar en su interior y haber albergado a lo mejor que he hecho en mi vida, y porque gracias a ella he encontrado cómo amar puede hacerme más feliz incluso que ser amado.

Tres en la cama: mi experiencia con el colecho

Tres en la cama: mi experiencia con el colecho

Experiencias Preparación para la paternidad

En esta entrada me gustaría hablaros de mis experiencias, pensamientos previos y conclusiones sobre la práctica del “colecho”. Así se conoce a la práctica en la que los bebés o niños pequeños duermen en la misma cama que sus padres, en lugar de hacerlo en habitaciones o camas separadas. En mi entrada Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad ya os hablé de cómo mi actitud ante esta práctica había cambiado tras convertirme en padre, pero hoy quisiera entrar un poco más en detalle.

Siempre me han llamado mucho la atención los aires de tabú con los que nuestro entorno impregna algunos temas relacionados con la paternidad. Tener al niño en brazos constantemente, atenderlo al primer indicio de llanto o malestar, meterlos en la misma cama que sus padres… El alegato correspondiente era que tales prácticas resultarían perjudiciales para el futuro del niño. Nadie aportaba un por qué, pero también es cierto que rara vez se preguntaba. Simplemente se asumía que así debía ser, sin más. “Si lo dicen mi madre, Fulanita la del quinto y Menganita la de la mercería, será que es verdad, que para eso tienen ellas mucha más experiencia que yo”. Seguir leyendo

“A mí me castigaron y no me ha pasado nada”

“A mí me castigaron y no me ha pasado nada”

Crianza respetuosa Experiencias Preparación para la paternidad

En respuesta a mi artículo sobre Consecuencias lógicas, Carmen escribió:

“Es muy interesante esto que cuentas, y muchas cosas tienen lógica. Pero más allá de todo ello, la realidad es que los niños muchas veces vuelven a hacer la misma trastada o faena por más que les digas que no lo hagan. Unas veces no lo hacen con maldad pero otras lo hace para fastidiar a su hermano o a su amigo. . Por suerte, no me pasa a menudo… En cualquier caso, una vez que ya les has dicho al niño por activa y pasiva, sin gritar, que algo no se hace y vuelve a reincidir, no creo que privarle de otra cosa a modo de castigo, sea tan malo… Yo no sé cómo serán los adultos que ahora son niños, a la gente de mi generación nos castigaron y creo que somos personas bastante normales, sin traumas y con un amor infinito hacia nuestros padres… Como siempre digo, cada caso es distinto, cada niño es distinto, cada situación es distinta, por tanto, las soluciones son distintas…”. Seguir leyendo

Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad

Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad

Experiencias Preparación para la paternidad
Fotografía cortesía de ©Eva Lago via Flickr

Muchos aspectos de mi percepción sobre la paternidad han cambiado desde que soy padre, en comparación con lo que pensaba al respecto antes de serlo. Por supuesto, sobre nuestra manera de entender la paternidad tiene un gran peso la influencia de la educación que hemos recibido de nuestros padres o cuidadores. Pero, ¿puede cambiar nuestra opinión sobre la paternidad cuando por fin somos padres? Por supuesto que sí.

En mi caso, estos son nueve aspectos acerca de la paternidad sobre los que estaba equivocado antes de ser padre:

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El sacrificio de la paternidad

El sacrificio de la paternidad

Crianza respetuosa Equilibrio personal y familiar Preparación para la paternidad

Durante muchos años antes de ser padre estuve convencido de que una de las razones más poderosas para “esperar” a tener hijos es, sin duda, el sacrificio que supone cambiar drásticamente ciertos aspectos de tu vida, como la rutina, el tiempo libre, etc. Ahora que ya soy padre, me doy cuenta de que no estaba equivocado… pero sólo en parte.

La cuestión sobre la que se centra esta entrada del blog no es si efectivamente estos ámbitos sufren variaciones tras la llegada de la paternidad, puesto que esto es algo obvio. Pero, ¿es realmente un sacrificio ser padre?

Sin ánimo de ponerme quisquilloso (os lo voy a ahorrar, quiero cuidar a mis lectores), consultando el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un sacrificio es, entre otras acepciones:

sacrificio.

(Del lat. sacrificĭum).

5. m. Peligro o trabajo graves a que se somete una persona.
6. m. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

Por suerte, no conozco a ningún padre o madre que, habiendo hecho alguna vez alusión a lo “sacrificado” de tener hijos, se haya referido a alguna de las acepciones de la RAE. Como sucede con otras muchas palabras, las personas tenemos una especie de “diccionario alternativo” en nuestra mente, y en el que la palabra sacrificio suele significar, más bien, algo así como “esfuerzo que, en contra de la propia voluntad, se desempeña en una acción o tarea“. Seguir leyendo