¿Significa la crianza respetuosa dejar a los niños hacer lo que quieran?

¿Significa la crianza respetuosa dejar a los niños hacer lo que quieran?

¿Es que no hay un momento ni lugar para que un padre o madre se muestre, simplemente, “al mando”? Muy a menudo, y especialmente en la actualidad, con este nuevo enfoque, hace prácticamente lo que le da la gana… No quiero que mi hijo sea un maleducado incontrolable.” — Amber

Con frecuencia, los padres se confunden con la crianza positiva o respetuosa. Creen que si dejan de castigar a su hijo éste hará lo que le venga en gana. Pero pensar de este modo significa asumir que únicamente existen dos opciones: ser permisivo o ser punitivo. ¿Es posible estar a la altura de tus expectativas y, al mismo tiempo, ofrecer a tu hijo apoyo y comprensión?

Pongamos que le dices a tu hija que es la hora de irse a dormir, y ésta te ignora o te dice “¡NO!” ¿Qué opciones tienes?

  • Amenazarla o castigarla. (Tienes que seguir escalando el problema, se arruina la tarde para todos y la relación con tu hija se daña).
  • Permitirle hacer lo que quiera. (Te ves en el dilema de lo que es bueno para tu hija y lo que es bueno para el resto de la familia. Hasta que un día explotas. ¡Esto no es lo que se considera precisamente una crianza respetuosa o responsable!).
  • Establecer un límite, pero con empatía.  Dile “Desde luego que no quieres dejar de jugar, lo comprendo. Es un rollo tener que parar. Apuesto a que cuando seas mayor te pasarás jugando toda la noche, todas las noches, ¿verdad?  Y ahora mismo es hora de prepararte para ir a la cama… ¿Quieres hacer el avión hasta la bañera, o subirte a mi espalda e ir a caballito hasta allí?”.

Lo que hace a un padre respetuoso no es huir del desacuerdo. El conflicto es parte de cualquier relación humana. Los niños aprenden poniendo a prueba nuestros límites, y tu hijo nunca va a entender por qué es tan importante bañarse JUSTO AHORA. Así que los padres necesitan establecer límites y expectativas casi constantemente.

Lo que hace a un padre respetuoso es regular sus propias emociones, de modo que podáis manteneros amorosamente conectados mientras estableces esos límites y lidias con esos enfrentamientos. Eso es lo que crea un hogar mucho más pacífico. Eso es lo que hace que tu hijo QUIERA seguir tu guía. Y eso es lo que ayuda a los hijos a aprender a gestionar sus emociones, así como también controlar su comportamiento (¡y que quieran hacerlo!).

Por ello, los padres respetuosos están mucho más “al mando” que la mayoría de los padres. Al mando de sus propias emociones, y por tanto del estado de ánimo en el hogar. Eso les permite ser mejores guías para sus hijos.

Por supuesto, seguirá habiendo ocasiones en las que tu hijo conseguirá “hacer lo que quiera”. A menudo, será porque tú apruebas lo que está haciendo, como cuando construye un castillo de arena en la playa. A veces puede ser que realmente quiera algo, y tú decides que puedes vivir con ello, como por ejemplo tener una mesa para jugar con arena en casa. Incluso algunas veces será algo que vaya en contra de tu mejor juicio, pero para lo que decides darle una oportunidad mientras lo supervisas, como puede ser construir un castillo de arena en un recipiente de plástico en la cocina. Y sí, a veces le dejarás hacer cosas simplemente porque estás sujetando al bebé y no puedes intervenir, o porque no tienes energías para una discusión. De modo que decides que no será tan horrible barrer algo de arena que caiga o tire al suelo para jugar. Esto se llama elegir tus batallas. Pero en ninguno de todos estos casos estás abdicando. Estás tomando una decisión.

La crianza positiva, pacífica o respetuosa significa que tú regulas tus propias emociones primero. Después, intentas ver las cosas desde el punto de vista del niño, por lo que a menudo buscarás una solución en la que ambos salgáis ganando, que le permita al niño conseguir algo de (o todo) lo que desea. Pero no le permites “hacer lo que le de la gana” si realmente consideras que la respuesta debe ser No. Puede que pienses que lo que tu hijo quiere hacer no sea seguro para él. O puede que simplemente no puedas soportar otra confrontación, porque te llevaría por un tobogán directo hacia el resentimiento y los gritos. Después de todo, estás intentando satisfacer las necesidades del niño, pero las tuyas también cuentan, ¡si optas por permanecer tranquilo!

Así que los padres que crían de forma respetuosa dicen No. Muchas veces. Y ello no es algo malo para tu hijo. De hecho, esa experiencia de “cambiar de marcha” entre lo que él quiere y lo que tú le estás pidiendo, es lo que permite el desarrollo de esa parte del cerebro que proporciona a tu hijo auto-disciplina. Pero HAY una trampa. Cuando los niños se sienten forzados y empujados hacia unas normas, aparece la resistencia. Es por eso por lo que la disciplina externa no fomenta, en realidad, la auto-disciplina. El truco consiste en permanecer conectados y compasivos, de forma que tu hijo sepa que estás de su parte, y así QUIERA cooperar con tu petición de alguna manera, aunque sea de mala gana.

¿Significa eso que tu hijo colaborará felizmente siempre, en todas esas ocasiones? Desafortunadamente, no. A menudo, todavía pondrá objeciones. Entonces, ¿cómo mantenerte respetuoso y positivo?

1. Mantén la calma. Cuando te veas envuelto en una “lucha o huida”, con seguridad tu hijo entrará en una espiral sin control. Si puedes mantenerte calmado, tu hijo estará mucho más dispuesto a colaborar. Estudios muestran que tan sólo notar tu respiración te mantendrá más calmado. Y también te ayudará a percibir tus pensamientos, y replantearlos si es necesario. Por ejemplo, “¿Por qué me está haciendo esto? ¡No puedo más!” puede convertirse en  “Está actuando como una niña porque es una niña… Yo soy el adulto aquí… Pase lo que pase, puedo controlarlo“.

2. Empatiza. Si tu hijo se siente comprendido, estará mucho más dispuesto a aceptar tus límites.“Desearías de verdad hacerlo…”, “Estás muy decepcionado…”, “Esperabas que…”.

3. Recuerda que los hijos únicamente aceptan nuestro liderazgo por motivo de la relación que tenemos con ellos.  Si se resisten o nos desafían, estamos ante un signo de que necesitamos centrarnos en conectar con ellos. Si tu hijo se niega a cooperar frecuentemente, asegúrate de que pasáis un Rato Especial todos los días. Todas las familias de las que tengo conocimiento que han establecido como prioridad el Rato Especial han dicho que su hogar es ahora más pacífico. Aunque no vale cualquier cosa: no puedes limitarte a leer libros o a hacer galletas. Lo que tu hijo necesita es que le transfieras todo tu amor, y poder sentirse seguro mostrándote todos esos sentimientos amontonados en su mochila emocional y que, de lo contrario, darían lugar a “malos” comportamientos. ¿Qué tiene de especial el Rato Especial? (artículo en inglés, pendiente de traducción).

4. Renuncia al castigo.  Si has estado dando palmadas en la mano de tu hijo o arrastrándole hasta su rincón de pensar, puedes estar seguro de que estará menos cooperativo. Y esto es así porque no cree que realmente estés de su lado. Y no está desarrollando la parte de su cerebro que le permite cambiar de marchas (porque, ¿qué necesidad tendría de hacerlo?). Está siendo forzado desde el exterior, por lo que no está construyendo su auto-disciplina. Así que cuando le pides que haga algo, él no tiene control mental o motivación para acometerlo, a menos que le amenaces (¿Qué hay de malo en un estilo de crianza estricto? – en inglés, pendiente de traducción). Si quieres cooperación sin recurrir a los castigos, necesitas centrarte primero en la conexión, para que tu hijo QUIERA seguir tu liderazgo.

5. Busca una solución en la que todos salgáis ganando.  Vale, no puede escalar hasta la despensa. Pero ¿puedes traer una escalera y ayudarle a alcanzarla? La mayor parte del tiempo, si puedes ver claramente sus inquietudes, puedes encontrar la manera de cubrir las necesidades de ambos. Esto no significa llegar al extremo heroico de cubrir sus necesidades todo el día. Significa que tu hijo sabe que estás de su parte, y que intentarás encontrar el equilibrio entre sus deseos y las necesidades del resto de la familia.

6. Bienvenido al colapso. Hay ocasiones en las que simplemente no podrás encontrar una solución en la que todos salgan ganando. No todos los deseos de tu hijo tienen que ser satisfechos. De hecho, a menudo los niños (al igual que los adultos) provocan un enfrentamiento cuando lo único que necesitan es ayuda con sus emociones. Especialmente si estás en la transición entre el castigo y la crianza respetuosa, tu hijo puede tener una rabieta como señal de que necesita tu ayuda para vaciar su mochila emocional.

Así que establece un límite, claro y amable, y usa toda tu compasión. Eso le confiere a tu hijo la seguridad suficiente como para mostrarte sus penas y sus temores. Cuando actúe como si del fin del mundo se tratase, recuerda que los niños más pequeños sienten emociones muy grandes, y sus cerebros no están lo suficientemente preparados todavía para procesar sus emociones mediante las palabras. Acepta su decepción con tanta empatía como puedas, incluso si su ira está especialmente dirigida hacia ti.

Tu compasión transmite comprensión, y que estás sinceramente arrepentido de que tal cosa haya sido tan molesta para él. Tu calma (no tus palabras) transmiten que sabes que se trata de sentimientos, los cuales se pasarán una vez hayan sido expresados, y que el sol saldrá de nuevo. Experimentando todas esas emociones en la seguridad de tu presencia, y el aprendizaje que se puede obtener a partir de ello saliendo adelante es cómo tu hijo desarrollará su capacidad para adaptarse.

7. Recuerda que estar al mando significa que actúas como un líder, no como un dictador. Los buenos líderes lideran dando ejemplo. Escuchan, tratan de buscar un equilibrio entre las necesidades de todos, y protegen. Estar al mando significa que tomas la responsabilidad de proporcionar un ambiente de amor y cuidados. No significa que necesites ser controlador o punitivo.

8. Tómate tu tiempo para procesar tus propias emociones sobre cómo han sido para ti unos padres “al mando.” Por ejemplo, si tus padres fueron muy estrictos, puedes tener el temor de que no estás al mando a menos que controles todos y cada uno de los movimientos de tu hijo. O puede que no quieras repetir sus mismos métodos, y de ese modo no establezcas absolutamente ningún límite. Eso no ayuda a tus hijos (¿Qué hay de malo en un estilo de crianza permisivo? – en inglés, pendiente traducción). Y lo más probable es que acabes recurriendo a los gritos cuando las cosas se te vayan finalmente de las manos. Los hijos que no tienen establecidos unos límites siempre nos empujan hacia nuestros propios límites.

Si, en cambio, nos permitimos a nosotros mismos sentir todas emociones de la infancia sobre lo solos que nos sentimos, lo que nos duele, lo que nos entristece… entonces ya no nos controlarán más. No recurriremos a la lucha o huida cuando nuestros hijos estén enfadados. Somos libres para establecer límites y guiar a nuestros hijos con empatía. Cuando nos despojemos de todo ello, podremos abandonar el sentimiento del culpa, intensificar nuestro auto-cuidado, y volver a conectar con nuestro hijo.

Dejar a los niños hacer lo que les de la gana no sería bueno ni para ellos, ni para nosotros. Pero lo maravilloso de establecer límites empáticamente es que éstos ayudarán a que nuestros hijos QUIERAN cooperar.

Y de ese modo serás más pacífico.


Traducido del artículo “Does Peaceful Parenting Mean Letting Kids Do Whatever They Want?“, por Dr. Laura Markham, fundadora de AhaParenting.com y autora de Peaceful Parent, Happy Kids: How To Stop Yelling and Start Connecting.

(Imagen de cabecera via ShutterStock)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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31 comentarios

  1. BuggyMama dice:

    Otro post muy interesante! Creomque poco a poco consigo liberarme de la costumbre de usar las herramientas que se han venido empleando ( sobre todo el chantaje, que aunque velado es chantaje) pero tengo que decirte, que aunque actue con empatía e intente negociar, mi niña no tiene un pelo de tonta y cuando dice no es no, es muy dificil que cambie de opinion y la verdad es que a veces lo paso mal.
    Un ejemplo, esta mañana iba sola con ella y quería que fuera en el triciclo o en la mochila (le doy alternativa) porque cuando voy sola y cargada no puedo llevarla de la mano, pues no había manera. Intentaba hablarlo con ella, darle a elegir, pero que no habia manera y lo he pasado mal la verdad…
    Dame uno de tus estupendos consejos porfa

    Un abrazo!

    • ¡Hola BuggyMama!

      Hay una cosa que considero muy importante en nuestro camino para pasar de una forma de criar a otra: debemos darnos tiempo para asimilar que muchas de las cosas que hemos aprendido no son, en realidad, las que queremos para educar a nuestros hijos. Y esto también se puede extender a los propios hijos: la transición también es lenta para ellos. Los niños se acostumbran (aprenden) rápidamente la manera más sencilla y directa de conseguir las cosas, y les cuesta bastante aceptar que lo que antes les funcionaba para conseguir algo ya no les funciona. Pero, por supuesto, se consigue con el tiempo.

      En el caso concreto de tu pequeña buggy: todavía es muy pequeña. De los uno a los tres años, los bebés experimentan las emociones de una forma intensísima; lo que no a nosotros nos puede parecer una chorrada, para ellos lo es absolutamente todo (sí, ¡todo!) en ese momento en que lo quieren. Y si no lo consiguen, se frustan mucho. En absoluto es que nos “hagan un numerito” por no conseguir lo que quieren, sino que simplemente se ven desbordados, sin poder controlar una frustración enorme.

      El diálogo SIEMPRE es bueno, ya desde el primer año (o incluso antes). Pero debemos entender el efecto que este tiene en el niño y lo que podemos esperar a partir de ello. Los primeros años, con el diálogo buscamos calmar al niño (no de un día para otro, sino creando con el paso del tiempo un clima de confianza y soporte emocional), y después ya buscaremos enseñar.

      Así que el mejor consejo que yo te podría dar no es para que lo lleves a cabo con la niña, sino contigo misma :) No te desesperes, y si lo haces, acéptate por hacerlo. Date tiempo para irte acostumbrando a que, algunas veces, lo que los padres deseamos todavía no es abordable desde el punto de vista del niño. Con unas expectativas más realistas tendremos menos frustraciones.

      ¡Ánimo! Y muchas gracias por comentar, ¡como siempre! :-)

  2. Mariel dice:

    Estupendo como siempre, Himar. Ya te extrañaba!
    A mí se me está haciendo particularmente difícil el lidiar con mis propias emociones ante el intento de criar respetuosamente a Thiago. Como bien dijo una lectora en mi blog, los papás que hacemos esto tenemos un doble trabajo: criar, y lidiar con nuestra sombra…
    Con tu permiso te dejo mi post sobre el tema, y ya comparto el tuyo
    http://crianzayenergia.com/dicotomias/

    • ¡Hola Mariel! :-)

      Desde luego que es difícil. Cuando se trata de educar a nuestros hijos, sobre todo durante los primeros años, somos más moldeables (en general) porque estamos empezando con esta experiencia. Pero re-educarnos a nosotros mismos, después de décadas siendo o pensando de una determinada forma… es aún más difícil, creo yo.

      Felicidades por tu excelente artículo. Ambos (el tuyo y el mío) van muy en la misma línea. Gracias por haberlo explicado tan bien en tu post :-)

      ¡Un abrazo!

  3. enbrazosdemama dice:

    Me ha encantado! Es la primera vez que leo tu blog (gracias a Pilar Martínez) y por qui me voy a quedar! Un articulo super interesante! Tengo una bebe de 6 meses y pienso seguir todos estos consejos cuando llegue el momento!!! Muchas gracias por guiarnos! ♥

    • ¡Bienvenida, enbrazosdemama!

      Encantado de que te quedes por aquí y de que te resulten interesantes las publicaciones. ¡Enhorabuena por tu “recién” estrenada maternidad! Y por tener esa predisposición tan clara hacia una crianza cargada de amor y respeto mutuo :-)

      ¡Muchas gracias por comentar!

  4. Rosangela dice:

    Excelente artículo.. No por casualidad me he topado con él. He estado buscando en la web consejo sobre mi situación actual con mi hijo mayor.. Y además de agradecerte por esa vocación que ayuda a muchos. Quisiera pedirte un consejo personal. Tengo dos, uno de 1 y el otro tiene 3 y medio. Soy lactivista y ademas he intentado la crianza con apego. Pero en los últimos meses tanto mi esposo como yo no logramos progreso. El 95% de las veces que le indicamos que no debe hacer algo nos ignora totalmente, hasta que terminamos por subir la voz, en algunos casos lo sentamos en su zona de pensar y otras no hemos podido controlar nuestra frustración por sus gritos y berrinches y le hemos dado alguna cachetada. Me siento pesimo luego de esto. Leyendo tu artículo me doy cuenta que debemos, primero que nada, estar tranquilos y ser empaticos con el para renovar nuestra conexión. Y entender que lleva tiempo ese proceso. Pero no se realmente que debo hacer cuando nos ignora deliberadamente. Gracias por toda la ayuda que puedas brindarme.

    • Hola Rosangela, muchas gracias por tu comentario.

      Desgraciadamente, cuando castigamos (ya sea en forma de mandar al rincón de pensar, dar una cachetada, o de cualquier otra) estamos destruyendo una gran parte de la confianza que el niño tiene en nosotros. Y recuperar la confianza es un proceso complicado y, sobre todo, lento. A nosotros, los adultos, cuando perdemos la confianza en alguien importante, nos cuesta mucho recuperarla. A veces, no lo conseguiremos nunca. Y de ninguna manera la recuperamos con facilidad. Con los niños ocurre lo mismo: somos todo para ellos, y si perciben que les hemos hecho daño (ya sea físico o psicológico), les costará comprenderlo y conectar de nuevo con nosotros.

      Como bien dices, lo mejor es “trabajar” cuanto antes para recuperar esa conexión con él, con mucha paciencia y comprensión. Y comprender también que la confianza se recupera pasito a pasito, pero se pierde con mucha mayor facilidad. Lo que se puede haber progresado en semanas, se puede perder con un sólo castigo, especialmente si éste es físico. Por supuesto, hay que seguir estableciendo los límites que creamos oportunos, pero con empatía, sin gritar, amenazar, etc.

      No puedo aconsejarte otra cosa que aceptar que tu hijo necesita su tiempo para reconectar con vosotros, y tener paciencia. Algunos niños responden a esta situación gritando con todo, rompiendo objetos, pegando a sus hermanos, o simplemente ignorando lo que le dicen sus padres.

      Por supuesto, somos humanos y podemos fallar y levantarle la voz (o haciendo cualquier otra cosa que sabemos que no deberíamos hacer). Pero si eso ocurre, es muy importante que siempre pidamos perdón, mostrando claramente nuestro arrepentimiento en esos casos. “Lo que has hecho esta tarde me ha puesto tan nerviosa que, sin querer, te he dado un cachete. No estuvo bien y prometo esforzarme para que no vuelva a ocurrir”.

      Por lo menos una cosa está clara, y es que ya contáis con el aspecto más importante para solucionar la situación: tener el firme propósito de hacerlo.

      Muchos ánimos.

      • Rosangela dice:

        Gracias.. ante todo infinitas gracias por responder.. Ha sido de gran ayuda leer tus palabras.. Ayer mismo después de leer el artículo, me levanté y empece a poner en practica todo: ser empatica, paciente y amarlo por sobre todas las cosas. Pues soy de las que cree que tenemos derechos a ser amados por lo que somos y no por lo que se espera que seamos. Y aunque se, como dices, que lleva tiempo, ya empiezo a ver pequenos resultados. Ya desde hoy..!!
        Era frustrante para ambos ver como lo que intentabamos solucionar se ponía cada vez peor. Empezaba a preguntarme si debía recurrir a un profesional para que nos asesorara.. (Gracias al universo por el internet y sus foros).. Pues ya no sabía a que recurso recurrir ni que camino tomar. Fue tan relajante leer en tu artículo algo que ya sabía aún antes de dar a luz, pero que en medio del caos de la vida diaria lo había olvidado. “Está tranquilo, tú eres la madre aquí, el adulto, se comprensivo”.. Y me decía cada día, que lo estaba haciendo, que yo lo comprendía, que se que solo tiene 3.. etc, etc.. pero no estaba serena, había un torbellino de emociones dentro de mí.
        Gracias nuevamente.
        Estaré por aquí.
        Un abrazo a tu ser.

  5. pamela dice:

    Que buen articulo! Y muy util, en especial para este momento que estoy viviendo. Acabo de tener un bebe y tengo una nena que esta por cumplir 4 años (una maravillosa edad). A veces me pasa que no se como comportarme con ella frente a ciertas situaciones y a la vez quiero hacer lo mejor para el bebe teniendo en cuenta la experiencia que uno tiene. Que puedo hacer? Gracias

    • ¡Hola, Pamela! Creo que lo fundamental es que te permitas tener ese sentimiento de querer darle lo máximo a los dos, porque es lo más natural del mundo, y al mismo tiempo comprender que no podemos estar física y mentalmente en dos sitios al 100%, al mismo tiempo. Aceptar esto te hará tener una perspectiva más realista de la nueva situación y de tus propias posibilidades.

      A partir de ahí, aprovecha precisamente lo que te aporta la experiencia para dar lo mejor de ti. :-)

      Muchas gracias por tu comentario. ¡Y perdona la tardanza en responder!

  6. Paola Veeckss dice:

    Estoy fascinada con el artículo me encantaría siempre tener información d este tipo, estoy en un momento d caos en mi vida pues se m complica congeniar con mi hijo d 3 años, auxilio! !!!

    • ¡Hola Paola! Siento haber tardado tanto en responder a tu comentario :-/

      Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. En otras entradas del blog encontrarás información en la misma línea de este artículo. Espero que te resulten útiles todos :-)

      ¡Gracias por comentar!

  7. GABY dice:

    Muy buen post, me ayuda mucho en esta tarea de criar con respeto tenemos una niña de 15 meses yo apoyo totalmente esta crianza, pero muchas veces mi marido no confía en ello como bien inicias tu post el piensa que la crianza con respeto es no poner límites y permitir que el niño haga lo que quiera además, tiene mucho que ver con al formación que le dieron en su casa y eso me está costando mucho trabajo más cuando escuchas a tus suegros decir que es una mal criada, una berrinchuda si teniendo menos de dos años los manipula que será cuando sea más grande…
    Yo hago oidos sordos pero mi esposo no y tenemos muchos choques por eso porque a veces no me respalda, y quiere que una niña de 15 meses entienda a la primera o que no llore; mi lucha no es con la niña si no con el esposo, yo trato de hacerle ver que vale la pena esta forma de criar, le muestro artículos, posts, le paso libros, pero es cambiar una ideología de años sumado a que fuimos criados de formas totalmente distintas.
    Me está costando trabajo pero sé que es posible.

    • Hola Gaby, perdona la tardanza en responder a tu mensaje.

      Por supuesto es posible, y de hecho lo estás haciendo de la mejor manera posible: enseñándole por qué consideras que es mejor hacer las cosas de otro modo. Pero sí, es cierto que se puede hacer muy duro; a veces es muy complicado cambiar la opinión o actitud sobre algo que durante toda tu vida pensabas que era “de otra manera”. En particular, la influencia de la propia educación que hemos recibido es enorme. Pero no es imposible cambiar de opinión.

      Lo único necesario es tener una actitud de predisposición a escuchar otras maneras, razones, argumentos… Una vez se consiga esto, lo demás debería ser más sencillo. No desistas; sigue comprendiendo que para él sea chocante hacer las cosas de otro modo, pero no te rindas en el intento de que comprenda que hay una manera mejor.

      Muchos ánimos. Y gracias por comentar :-)

  8. Joan dice:

    Me ha gustado bastante este articulo, lo considero muy util ahora en mi faceta de padre primerizo. Sin embargo, en el tema de los castigos discrepo un poco. Lo que pasa es que es una cuestión de vocabulario, mas que castigos yo abogaría por “privilegios que no obtienes por no hacer las cosas bien”, en lugar de “consecuencia negativa de algo mal que has hecho”. Pero claro está que es necesario que el niño comprenda lo que está bien y lo que no y que razone, aunque el razonamiento sea “me voy a quedar sin salir por no haber hecho las cosas bien”, a lo que se le puede dar la vuelta y puede entender “si hago las cosas bien hechas, a parte de que soy bueno y me hace sentir bien, encima me van a dejar salir”. Yo sí que estaría a favor de estos “castigos”, aunque la palabra sea malsonante, pero siempre aplicados desde el lenguaje positivo y razonando mucho, no “porque lo digo yo”, si no “porque tú mismo sabes que eso no ha estado bien”. Espero haberme explicado…

  9. katia dice:

    Interesantisimo el articulo pero muy difícil de aplicar creo yo tengo una hija de 18 meses que no me da alternativas, quiere hacer lo que ella quiere y aunque intente explicarle, hablarle no logro su atención, la aml y respeto mucho he tratado de llevar una crianza respuetuosa con ella pero creo que poco apoco caigo en el permisismo o a veces me lanzo un poco al “si lo sigues chupando, lo voy a tener que guardar” y no sé si esta bien o como debo afrontar la situación, ultimamente no quiere comer hoyme enoje y explote y le levante la voz y no me sentí bien porque no quieri temor de mi hija quiero amor… ayudame con una guia por favor…. yo crecí a base de autoritarismo y hay muchas cosas que pesan en mí que aún tengo aquí y por eso mismohe tratado de salirme de ese circulo vicioso y desafie a todos los consejos del “dejalo llorar” “tiene mamitis” “dale uno para que entienda” para que mi hija no pase por lo mismo, pero a veces viendola y escuchand los reproches no se si hice mal… y como remediarlo. Espero me ayudes a despejar mis inquietudes,

    • Hola Katia,

      Tu comentario me ha inspirado para escribir una nueva entrada, puedes verla aquí: Crianza respetuosa durante el segundo año (12-24 meses). Espero que sea de tu interés.

      Además de lo dicho allí, quería añadirte aquí un comentario con el tema de la alimentación: yo personalmente no recomiendo hacer del momento de comer un momento de estrés ni discusión. Si a la niña en ese momento no le apetece comer, probaría a darle otra alternativa (si dispones de ella en ese momento) y, si tampoco la quiere, no insistiría. “Veo que no te apetece comer, así que esperaremos a la merienda”, por ejemplo.

      Por lo demás, reiterarte un aspecto sobre el que ya hablé en la entrada que he publicado: valora los grandes avances que, como madre que fue criada con autoritarismo, estás dando, y concédete el permiso para enojarte y para tener la necesidad de desahogarte mientras realizas un gran trabajo: el de adaptarte y transformarte para dar a tu hija la mejor educación posible.

      Muchas gracias por escribir y por comentar.

  10. Kalu dice:

    mmm.. no lo sé, leo este artículo por que seré madre dentro de poco, y me ha interesado esto de la crianza respetuosa, pero sinceramente lo único que leo de todo esto, es que prácticamente tengo que rogarle a mi hijo cada vez que necesite su cooperación, esperando que él me entienda y me apañe en la acción que necesito que realice.
    Yo miro hacía atrás mi infancia, y mis padres fueron bien estrictos, pero yo no he creado trauma alguno, amo a mis padres como siempre, jamás me vi en una depresión de adolescente ni pase por la etapa de “odiar al mundo” o algo similar por tener límites. más de alguna vez me pegaron sus correasos cuando me mande algún condoro grande y no tengo odio, o algo parecido hacia ellos, no soy una delincuente ni una anarquista por ello…

    me complica un poco sinceramente, la idea de tener que, prácticamente rogar a mi hijo para que siga reglas, tenga límites y no sea de esos típicos niños berrinchudos que veo por todos lados hoy en día… el caso más terrible que conozco, es de una niña de 7 años, que amenazo a su padre con denunciarlos a la policía por maltrato físico si no le compraba una tablet que ella quería en el momento, obviamente el papá no accedió y la pendeja lo denuncio en el colegio, llego PDI a su casa con la niña llorando y un moretón en la pierna (que vayan a saber donde se lo hizo). el mal rato que paso el pobre caballero fue horrible. al volver a la casa la niña le dijo: “yo te puedo meter preso cuando quiera”… 7 años señores, que se espera cuando este más grande?

    acabo de leer tu último comentario hacia katia: si no quiere comer no come? mmm no, definitivamente eso es dejarlos hacer lo que quieran… los niños deben tener horarios para comer, igual que los adultos, en eso se basa la alimentación saludable (toda nutricionista o nutriologa te da una pauta de alimentación a horarios establecidos para llevar una vida sana), entonces dejar que el niño no coma solo por que no quiere? donde esta el límite en esa situación?
    uffff…. definitivamente este tema tiene sus pro y sus contras por lo que veo :/ eso me desmotiva un poco, pensé que esto sería una buena alternativa de crianza.

    • Hola Kalu,

      Siento que hayas interpretado la crianza respetuosa como una crianza permisiva, es decir, en la que no se establecen límites a los hijos a la hora de criarlos. En realidad, confundir ambos tipos de crianza es muy común, porque normalmente las personas tendemos a interpretar toda información que contradiga nuestra manera de pensar hasta el momento llevándola hacia el extremo.

      Lo he dicho muchas veces en este blog pero no me cansaré de repetirlo cuanto sea necesario: los límites son necesarios, y deben establecerse de manera firme. Pero firmeza y autoritarismo no son sinónimos, la idea de la crianza respetuosa es precisamente establecer límites de forma respetuosa, empática, dejando de lado métodos en los que el niño no sea 100% respetado. No permitir que un niño toque un enchufe es un límite claro. Si para evitar que lo toque le castigamos, no estamos siendo respetuosos con él. Hay maneras mucho más respetuosas de evitar que el niño toque el enchufe.

      Lo habitual es que a las personas que recibimos castigos (especialmente si fueron físicos) durante nuestra infancia pensemos eso de “a mi me pegaron y no me ha pasado nada“. Para empezar, de nuevo pensamos en que no nos ha “pasado nada” porque no somos delincuentes ni, como dices tú, odiamos al mundo, pero las marcas de este tipo de infancias no tienen por qué resultarnos tan evidentes. Muchas veces ni tan siquiera sabemos que las tenemos o que nos condicionan de forma determinante en algunas situaciones. Por otro lado, decir que no nos ha pasado nada significa validar directamente la violencia, y eso ya creo que es un efecto lo suficientemente grave. Y sí, darle un correazo a un hijo (o a quien sea) es violencia, por mucho que no nos guste admitirlo. Si un hombre le da un correazo a una mujer, ¿lo consideraríamos violencia? No hace falta ni responder. Pues bien, validar esto, y más aún hacia los niños, es para mi una marca lo suficientemente importante de nuestra infancia.

      Como te decía antes, no hay que rogarle al niño que tenga límites: somos nosotros los que tenemos que establecerlos, e insisto, de manera firme (o de lo contrario no haremos más que confundirle). En absoluto se trata de ir rogándole nada, ni por supuesto tampoco de someternos ante ellos, de la misma forma en que no deberíamos esperar que ellos se sometan a nosotros. Con respecto a esos “niños berrinchudos” que ves por todas partes, te diré que lo normal es que los niños que son criados de forma no respetuosa sufran más berrinches que los que son criados de forma pacífica, excepto en casos de severos castigos en los que aprenden que es mejor no expresar sus sentimientos para no recibir la consecuencia. Si lo piensas detenidamente, es más lógico que un niño cuyos sentimientos y emociones no son respetados se frustre más, y por tanto tenga más berrinches. Sobre el ejemplo de la niña de 7 años que apuntas, no puedo hacer otro comentario que el de ser cautos a la hora de evaluar las razones que llevan a un niño a tener determinadas conductas, porque en la mayor parte de las ocasiones las razones son mucho más complejas de lo que pueden parecer “a simple vista”. De lo que sí estoy absolutamente convencido es de que un niño emocionalmente equilibrado jamás llegaría a un caso como ese.

      En mi comentario a Katia me refería, por supuesto, a una ocasión puntual o esporádica. Por supuesto, un niño que no come nada en todo un día precisa un estudio médico. De nuevo, por favor, no lleves al extremo lo que digo ni en mis entradas ni en mis comentarios. Por supuesto que creo que la alimentación debe tener unos horarios, aunque considero que ni estos tienen que ser estrictos por necesidad (a las 20:30 se cena y no a las 20:15 ni a las 20:45 es un ejemplo de horario estricto) ni tampoco pasa nada si de vez en cuando nos los saltamos, o incluso una cena o un desayuno. ¿Qué clase de trastorno mental o físico tendrías tú como consecuencia de no cenar un día, o de hacerlo a las 23:30 en lugar de a las 21:00? Pues el niño tampoco. A eso me refería con mi comentario a Katia. Y fíjate además que sí se está estableciendo un límite en esa situación que propongo, aunque tú no compartas: te estoy ofreciendo la comida e incluso una alternativa -esto es crianza respetuosa, porque acepto que un día pueda no apetecerte una comida concreta-, y si aún así rechazas comer, sabes que tendrás que esperar hasta la siguiente comida para comer más. Insisto, eso es precisamente criar de forma respetuosa, avisar de las consecuencias naturales de no comer con antelación y no ceder ante cualquier pretensión, como por ejemplo comer chocolate media hora después.

      Siento mucho, de verdad, que te desmotive lo que estás leyendo sobre la crianza respetuosa. Te animo a que optes por seguir informándote sobre ella sin verla como algo absolutista o extremista. En realidad es todo lo contrario, lo único que pretende es alcanzar el equilibrio en tu hijo, en ti como madre y en la relación entre ambos.

      Muchas gracias por dejar tu comentario, espero poder seguir leyéndote por aquí ;-)

  11. Rosy dice:

    Muchas gracia me ha ayudado en algunos puntos que no se como afrontar fin mis bebes sobre todo cuando simplemente me ignora o dice no. Pues lo mejor que puedo hacer es educarme y desechar maldad prácticas para poder darle a mis hijos lo que merecen, una crianza respetuosa, con apego y con todo el amor que tengo para ellos.

  12. Juana Ortiz dice:

    De acuerdo contigo en muchas cosas, agregaría que es necesario que mantengamos la calma para que así enseñemos a nuestros, a través del ejemplo, que podemos mantener el control de nosotros mismos bajo cualquier situación, entregandoles así herramientas para su comportamiento diario. Si queremos controlar a alguien, que sea a nosotros mismos.

  13. Eduardo dice:

    Buenas tardes, excelente articulo. Lo vengo aplicando con mi hijo, la verdad no es nada fácil. Pero me surge una consulta… Está comprobado que este tipo de crianza es mejor que la crianza antigua?? Es decir, mi hijo será mejor persona por saber controlar sus emociones?? es recomendable “controlar las emociones”?? Muchas gracias!

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