No llores

No llores

Crianza respetuosa

Lo escucho constantemente. “No llores”, “¡Pero si eso es una tontería! No llores por ello”, y otras variantes con el mismo mensaje. En ocasiones la solicitud del progenitor abandona la calma para pasar a la amenaza o al castigo: “Como sigas llorando te quedas sin ir al ‘burger'”.

¿Qué tiene el llanto del niño que nos causa la necesidad de extinguirlo, por el medio que sea y por los argumentos que sean? Desde un punto de vista biológico estamos genéticamente programados para responder ante el llanto de nuestros hijos (en especial las madres, pero también puede ocurrir en los padres) a nivel fisiológico (variaciones del ritmo cardíaco, conductividad de la piel). Aunque estos efectos se van mitigando a medida que el niño crece, probablemente como fruto de la habituación, nunca llegan a desaparecer del todo. Seguir leyendo