Pilar Martínez: “Los papás deben actuar como escudo de protección ante las críticas ajenas a la lactancia materna”

Entrevistas

Pilar Martínez es farmacéutica y asesora de lactancia materna. También es la creadora de MaternidadContinuum, uno de los blogs de referencia sobre maternidad y lactancia. Ha publicado la “Guía rápida de lactancia”, “Destetar sin lágrimas” y “Los 5 pasos para tener éxito en tu lactancia materna”.

Además de eso, Pilar se muestra como una mujer con mucha simpatía, sentido del humor y con la que da gusto charlar sobre maternidad, lactancia, paternidad y crianza. Seguir leyendo

Memorias de antes de nacer

Memorias de antes de nacer

Crianza respetuosa

Mamá, Papá: de todas las preguntas que os asaltarán la cabeza cuando leáis estas memorias (que de dónde saqué el papel y el lápiz para escribirlas, que cómo lo conseguí sin apenas luz, que cómo es que no están empapadas las hojas…, etc.), imagino que la más importante para vosotros es “¿Por qué?”. La respuesta la conoceréis a continuación.

La que ha venido siendo mi “casa” durante los últimos meses (¿que cómo sé cuánto es un mes? No volvamos a lo mismo) empieza a resultarme pequeña, ¡e incluso a veces se contrae! Quizás pronto tenga que mudarme. Así que me daré prisa en escribir estas memorias.

Quisiera pediros algunas cositas para cuando salga de aquí:

Para ese momento, me gustaría permanecer pegado a la piel de Mamá o, en su defecto, a la de Papá. El “hotel Nido” estará todo lo bien que quieran contaros, pero no es allí donde quiero ir. Para mi primera comida (y, por un tiempo) quisiera tomar exclusivamente teta, Mamá. Esos inventos de plástico que intentan engañarme para que crea que es una teta ya los conozco, y conmigo no van a funcionar.

Para los primeros meses (o puede que incluso años, ya lo pensaré) quiero dormir con vosotros, todas las noches. Llevo durmiendo en contacto directo con Mamá un montón de semanas, y ya me he acostumbrado. Prometo que dormiré mejor con vosotros que encerrado en una de esas jaulas de madera. ¡Ah!, otra cosa: no os molestéis en seguir esos métodos que prometen “enseñarme a dormir”. No me enseñarían cómo dormir, sino cómo puede llegar a ser inútil pediros auxilio de la única forma en que podré. Además, ¡llevo muchos meses durmiendo perfectamente! Ya sé cómo se hace.

Por favor, no me dejéis llorar. Ya sé que alguna vez será inevitable (entre parar la inundación en la cocina o hacer que pare de llorar… Bueno, solucionad la inundación lo antes posible), pero no permitáis deliberadamente que llore. Eso no hará más que estresarme mucho y aumentar la probabilidad de problemas en el futuro. En cuanto salga de aquí, mis habilidades comunicativas se reiniciarán y la única manera de poder comunicarme con vosotros será con el llanto, al menos al principio.

Cuando sepa andar y hablar de manera fluida observaréis que querré cogerlo todo, y ya. Tiraré cosas al suelo, poniendo especial empeño en romperlas. No os imagináis (¿o sí?) lo divertido que es conocer cómo se comportan las cosas que hay fuera de mi pequeño universo creciente. Como se trata de la manera en que aprenderé a conocer el mundo, y vosotros también estáis en él, es probable también que trate de desesperaros, de llevaros al límite, en alguna ocasión. No es nada personal (recordad que os quiero incondicionalmente), pero de la misma manera que rompiendo y deformando cosas comprendo sus propiedades, necesitaré conoceros muy bien a vosotros.

Por favor, comprended cómo funciona mi cerebro a medida que vaya creciendo. No esperéis que comprenda ironías con dos años, ni que empatice con tres, ni cosas así. Hasta que cumpla aproximadamente los cuatro, no seré capaz de entender que las otras personas también tienen mente, metas y motivaciones. Cuando tenga rabietas, tened claro que nunca buscaré fastidiaros. Siempre aparecerán por alguna razón, aunque no sea yo capaz de expresaros cuál. Pero para eso sois vosotros los adultos, ¿no? “Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite“.

Papá, Mamá, no necesitaré muchos regalos, ni muchas actividades extraescolares. Lo que de verdad quiero es estar con vosotros, jugar, irnos de vacaciones, leer, hacer de todo, juntos. En ningún otro contexto me sentiré más seguro y feliz.

Y, para dentro de muchos años, cuando llegue la adolescencia, comprended (y recordad, a vosotros también os pasó) que mi cuerpo y mi personalidad sufrirán muchísimos cambios. No podré evitar esos cambios, pero con vuestra comprensión podréis ayudarme a llevarlos con naturalidad, dignidad, amor y respeto.

Papá, Mamá: ya os quiero. No necesito ver vuestra cara, vuestra forma de ser, ni tan siquiera cómo me trataréis. Os quiero de la manera más espontánea, natural e incondicional que se puede querer a alguien. No quiero unos padres perfectos: aprenderé de vuestros errores tanto o más que de vuestros éxitos. Lo único que deseo es que disfrutéis de mi crianza, y llegar a la edad adulta y ver en vuestros ojos que desde antes de nacer y durante todos mis años ya os hice felices.

Nota del autor del blog: Puede que éstas no fueran nunca las memorias de un no nacido. Pero si yo tuve las mías, desde luego debieron ser éstas.