El sacrificio de la paternidad

El sacrificio de la paternidad

Crianza respetuosa Equilibrio personal y familiar Preparación para la paternidad

Durante muchos años antes de ser padre estuve convencido de que una de las razones más poderosas para “esperar” a tener hijos es, sin duda, el sacrificio que supone cambiar drásticamente ciertos aspectos de tu vida, como la rutina, el tiempo libre, etc. Ahora que ya soy padre, me doy cuenta de que no estaba equivocado… pero sólo en parte.

La cuestión sobre la que se centra esta entrada del blog no es si efectivamente estos ámbitos sufren variaciones tras la llegada de la paternidad, puesto que esto es algo obvio. Pero, ¿es realmente un sacrificio ser padre?

Sin ánimo de ponerme quisquilloso (os lo voy a ahorrar, quiero cuidar a mis lectores), consultando el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un sacrificio es, entre otras acepciones:

sacrificio.

(Del lat. sacrificĭum).

5. m. Peligro o trabajo graves a que se somete una persona.
6. m. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

Por suerte, no conozco a ningún padre o madre que, habiendo hecho alguna vez alusión a lo “sacrificado” de tener hijos, se haya referido a alguna de las acepciones de la RAE. Como sucede con otras muchas palabras, las personas tenemos una especie de “diccionario alternativo” en nuestra mente, y en el que la palabra sacrificio suele significar, más bien, algo así como “esfuerzo que, en contra de la propia voluntad, se desempeña en una acción o tarea“. Seguir leyendo