Tres en la cama: mi experiencia con el colecho

Tres en la cama: mi experiencia con el colecho

En esta entrada me gustaría hablaros de mis experiencias, pensamientos previos y conclusiones sobre la práctica del “colecho”. Así se conoce a la práctica en la que los bebés o niños pequeños duermen en la misma cama que sus padres, en lugar de hacerlo en habitaciones o camas separadas. En mi entrada Nueve percepciones erróneas sobre la paternidad ya os hablé de cómo mi actitud ante esta práctica había cambiado tras convertirme en padre, pero hoy quisiera entrar un poco más en detalle.

Siempre me han llamado mucho la atención los aires de tabú con los que nuestro entorno impregna algunos temas relacionados con la paternidad. Tener al niño en brazos constantemente, atenderlo al primer indicio de llanto o malestar, meterlos en la misma cama que sus padres… El alegato correspondiente era que tales prácticas resultarían perjudiciales para el futuro del niño. Nadie aportaba un por qué, pero también es cierto que rara vez se preguntaba. Simplemente se asumía que así debía ser, sin más. “Si lo dicen mi madre, Fulanita la del quinto y Menganita la de la mercería, será que es verdad, que para eso tienen ellas mucha más experiencia que yo”.

Claro, de tanto “mamarlo”, yo también acabé convirtiendo los consejos y opiniones de los demás en mis actitudes ante la paternidad. Tenía claro que la educación más adecuada requería el uso de premios y castigos, que ante los hijos había que ejercer un papel autoritario, y que los niños no deben dormir en la misma cama que sus padres (¡acabáramos…!). En el caso concreto del colecho, ¿en qué me basaba para estar tan seguro de que no era apropiado? En las siguientes razones:

  • los comentarios y opiniones de los demás
  • en estudios científicos serios NO
  • en casos conocidos de adultos con problemas importantes debidos a que de niño durmieron con sus padres NO
  • en mi sentido común, que me dice que lo natural es que los niños duerman alejados de sus padres NO

Nada sólido, con un mínimo fundamento razonable. Así, esta percepción cambió radicalmente con el nacimiento de mi primer hijo, cuando ya me preocupé lo suficiente en contrastar toda la información que tenía sobre el colecho (y de la crianza de los hijos, en general).

Como resultado de mi investigación, concluí que el colecho tiene numerosas ventajas, y que los supuestos inconvenientes son, en realidad, precauciones que se deben seguir para que esta práctica sea segura para el niño (en otras palabras, el colecho no tiene ningún efecto negativo que se haya demostrado, si se practica de forma segura). A continuación voy a enumerar algunas de estas ventajas y precauciones.

Ventajas del colecho

  • Favorece la instauración y mantenimiento de la lactancia materna y facilita las tomas nocturnas.
  • Disminuye la frecuencia y duración del llanto del bebé.
  • Ayuda a reducir el riesgo de Muerte Súbita del Lactante.
  • Menores índices de cortisol (la hormona del estrés) tanto en el bebé como en la madre.
  • Potencia el vínculo afectivo entre padres e hijos.
  • La fisiología de los bebés es más estable, lo que incluye una temperatura corporal más estable, un ritmo cardíaco más regular y menor duración y frecuencia de apenas del sueño, en comparación con los bebés que duermen en su propia cuna o cama.

Inconvenientes Precauciones a la hora de practicar el colecho

  • No se debe practicar el colecho si alguno de los padres es fumador empedernido, está bajo la influencia de las drogas (incluyendo el alcohol) o es obeso (en todos estos casos se puede producir aplastamiento o desplazamiento del bebé de forma inconsciente).
  • El bebé debe colocarse boca arriba, para así favorecer su respiración.
  • La cama debe ser firme (no se debe practicar colecho en camas de agua o en sofás).
  • No deben emplearse mantas pesadas que puedan dificultar la respiración del bebé.

Mi hijo, que está a punto de cumplir un año, duerme en nuestra cama desde el primer día, y todavía no ha habido una noche en la que haya habido llantos nocturnos (excepto en un par de ocasiones en las que tenía algo de fiebre). Por un lado, el bebé casi no llega a despertarse (y, desde luego, no llora) cuando busca alimento, por lo que tan pronto como se “engancha” a la teta de mamá vuelve a quedarse dormido. Con su madre pasa algo muy parecido: aunque es consciente de cuándo el niño pide teta, vuelve a dormirse pronto. Muchas veces me imagino cómo sería la situación si el bebé durmiera en su cuna: no sabríamos que el bebé necesita a su madre hasta que ya estuviera llorando, con la que estaría despierto del todo; además, o bien su madre o yo nos despertaríamos también del todo para ir a buscar al niño a su habitación. Y luego, una vez hubiera terminado de mamar (lo cual se podría repetir varias veces en una misma noche) tocaría volver a levantarse para llevar al niño de nuevo a la cuna.

El resultado es que todas las mañanas, desde el primer día hasta hoy, nos hemos levantado con la sensación de haber descansado lo suficiente. Algunos de nuestros conocidos, o puede que tú también, pensarán que simplemente “hemos tenido suerte con el niño” y que el colecho no ha tenido nada que ver en nuestra calidad de sueño. Por todo lo explicado hasta aquí, discrepo. Creo que ha sido una de las decisiones más acertadas que hemos tomado, y que repercute directamente en la calidad de sueño de toda la familia… y en fortalecer el vínculo afectivo entre nuestro pequeño y sus papás.

¿Y tú? ¿Eres partidario/a del colecho? ¡Cuéntanos tu experiencia!


Para saber más:

1. “El colecho favorece la práctica de la lactancia materna y no aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante” – Asociación Española de Pediatría [Ir].
2. Estudio de la Asociación Americana de Pediatría sobre las prácticas de colecho no seguras (en inglés) [Ir].
3. Artículo sobre el colecho en Wikipedia (en inglés) [Ir].
4. “Dormir con nuestros bebés” – El Mundo [Ir].

(Imagen de cabecera via iStock)

Himar Viera

Apasionado de la crianza basada en el respeto y el cariño. Entusiasta y estudiante de Psicología. Mi mayor logro: ser padre. Me ha cambiado la vida.

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Experiencias Preparación para la paternidad

25 comentarios

  1. Núria dice:

    Practiqué colecho con mi hija hasta los 6 meses, pues no había manera que de meterla en la cuna ni por un segundo. El problema vino cuando ella a las 9 de la noche tenía sueño y nosotros, sus padres, aún no podíamos ni queríamos ir a dormir, tenemos otra hija mayor, entre otras ocupaciones. Dormirse con ella y luego marcharse no era una opción pues tiene como un radar que detecta cualquier alejamiento por sutil que sea. Al final, a nuestro pesar, se fue a su cuna, y tras algunos momentos difíciles lo superó.

    • ¡Hola Núria! Muchas gracias por leer y por compartir tu experiencia :-)

      El radar ese del que hablas existe :-D Mi peque también lo tiene, por lo que también nos encontramos con una situación parecida a la tuya: a veces, llegaban las nueve de la noche y el bebé tenía sueño. Entonces optamos por re-organizar un poco los períodos de sueño. Fijamos una franja horaria idónea para que durmiera una pequeña siesta y llegar así con sueño a la misma hora que nosotros nos íbamos a dormir. Y hasta el momento nos está funcionando muy bien, la verdad.

      ¡Un saludo y gracias de nuevo!

      • Mireiki dice:

        Yo también acabé cambiando mis horarios para irnos a dormir juntas. Mi problema es el radar de por las mañanas. No os pasa a vosotros? Los niños duermen, por lo general, más horas que los adultos, así que cuando practicas colecho vas a tener ese problema o al inicio o al final de la noche. Yo aun no he encontrado una solución, algún consejo? Mi hija tiene 28 meses, y hasta hace unos meses el radar se solucionaba con alguna almohada cerca de su cuerpo, simulando que yo aun estaba ahí, pero ahora ya no funciona.

      • Hola Mireiki,

        Mi hijo puso el radar en modo reposo (tampoco es que lo haya desactivado del todo) cuando tenía unos 20 meses, aproximadamente. Hasta ese momento, tan pronto te alejabas 0,4 micras de alguna parte de su cuerpo se despertaba. Un día se quedó dormido más pronto de lo habitual (estaba muy cansado), lo dejé en la cama y ni se enteró. Y a partir de entonces, se puede quedar un buen ratito dormido él solo tanto antes de acostarnos como después de levantarnos.

        De todos modos, no creo que sea cuestión de edad, de la misma forma que no hay una edad en la que todos los niños quieran ir a dormir a su propio cuarto o quitarse el pañal. El consejo que yo te daría es que pruebes a hacer alguna actividad intensa un rato antes de la hora de dormir (no inmediatamente antes, porque le llevará un rato “desactivarse”). Si está muy cansado será un poco más fácil.

        ¡Gracias por leer y comentar!

  2. Cuando fuimos papás hace ya unos cuantos años, no había tanta información sobre el colecho como ahora. Es más, creo que no había oído nunca esa palabra. Eso sí, sabiendo todo lo que sabemos ahora, creo que sí lo hubiéramos practicado.

    Me ha gustado mucho tu post.

    • Hola AquiCabeDeTodo :-)

      Precisamente con la idea de brindar esa información desconocida para muchos padres creé este blog. Todos los padres somos los mejores padres posibles con la información que tenemos en cada momento. Desgraciadamente, todavía hoy existe mucha gente que considera el colecho como una práctica aberrante, pero el acceso a la información bien fundamentada es cada vez más amplio. Sin ir más lejos, te pongo un ejemplo: el mío propio.

      Muchísimas gracias por pasarte por mi blog y por dejar tu comentario. No conocía tu blog, así que desde hoy ya te sigo :-)

  3. Holaaaaaaa!!!!!!Nosotros llevamos colechando casi dos años, al principio nos costó un poquito por lo que tu dices, comentarios de la gente… pero sobre todo por miedo…era tan pequeñito!!!! pero un día y casi sin darnos cuenta había pasado toda la noche con nosotros, y así una noche, otra…hasta hoy.
    Mi bebé sigue lactando y me pide muchas veces por la noche, aun así descansamos porque estamos muy cerquita y apenas tenemos que despertarnos,jejejej

    Me ha gustado tu post y tu blog.

    Besossss felices!!!

    • Unos buenos amigos suelen decirme que les da miedo probar a “colechar” con su bebé por temor a aplastarle durante la noche. Es totalmente comprensible sentir ese miedo, pero la verdad es que, salvo que estés bajo los efectos de alguna sustancia, el cuerpo “sabe” que tu bebé está ahí durante la noche. Es como cuando te duermes y, por alguna herida o cicatriz, no puedes apoyarte sobre un determinado costado. Duermes y descansas, y al mismo tiempo has prevenido girarte hacia ese costado. Con un bebé al lado actúa el mismo mecanismo.

      Enhorabuena por vuestro colecho seguro y feliz. ¡Muchas gracias por pasarte por aquí y por dejar tu comentario! :-)

  4. Mi experiencia es exactamente igual que la tuya. Hoy JoanPetit tiene 2 años y medio y duerme con nosotros y todos felices. hemos tenido noches movidas como todos, pero seguro que ni la mitad que si estuviera en otra habitación o, incluso, en la misma habitación pero en una cuna separada.

    Por cierto, el radar ese del que habláis en el anterior comentario desaparece con la edad :)

  5. mariel dice:

    El colecho es una de las experiencias más deliciosas q he tenido.
    Los primeros meses no nos animábamos, pero nos pasaba lo que tú imaginaste: llanto, teta, y después paseo por 20 minutos para dormirse… y a las 2 horas, vuelta a empezar. Así q en ese momento fue la solución.
    Ahora Thiago tiene 19 meses y seguimos, por supuesto. Y, aunque no somos tan afortunados como uds. (nosotros sí hemos tenido noches de llanto), somos concientes que el colecho, más que dificultar, nos ha ayudado en esos momentos de crisis.
    Yo creo que gran parte del “tabú” atrás del colecho es el tema de la sexualidad de la pareja. Gente con poca imaginación ;)
    Saludos, muy buen post!

    • ¡Hola Mariel! Disculpa la tardanza en responder a tu comentario.

      Sí, es importante recalcar que el colecho ayuda a que la pauta de sueño sea más regular, pero no garantiza que vaya a serlo (ni el colecho ni ninguna otra acción puede garantizar algo así). Pero precisamente en las situaciones en que la pauta es irregular, el colecho es aún más conveniente, si cabe. Como bien dices, más que dificultar, ayuda en esos momentos.

      Qué enfoque tan interesante le das al tabú sobre el colecho. No se me había ocurrido, la verdad.

      ¡Muchas gracias, Mariel, por seguir leyéndome y comentando!

  6. Pedro dice:

    Hola de nuevo,

    Maravillosa experiencia la del colecho, al menos desde mi punto de vista. Lo practicamos por imperiosa necesidad ya que nuestra hija Martina nació prematura y nos recomendaron el piel con piel las 24 horas al día, además de tomas cada 3 horas para que la niña saliese adelante. Fue muy duro al principio, pero la necesidad obligada hizo que venciera mis reticencias por los miedos a aplastarla durmiendo, etc.
    Tenemos la cuna al lado y a nivel con la cama, pero no habiá manera de pasarla a la cuna, en cuanto intentábamos moverla, detectaba la mínima distancia con nosotros, se despertaba y lloraba. Imaginaros la escena a lo “Misión Imposible” para evitar que se despertara al moverla. Sigo pensando que nuestra hija no venía con un pan debajo del brazo, si no con un nivel.
    Ahora sigue durmiendo con nosotros, pero tras la gastronteritis y bronquiolitis donde lo hemos pasado realmente mal con la niña vomitando, incapaz de expulsar las flemas, cada media hora, hemos pasado a un fenómeno que quería compartir con vosotros por si a alguien más le ha sucedido y para el que aún no tenemos explicación:
    Martina duerme plácidamente a nuestro lado y sin despertarse, hace amago de despertarse lloriqueando o protestando, con una tos seca (casi parece forzada), sin flemas. En ocasiones por su afán por desarroparse y en otras ocasiones manifestando incomodidad. Curiosamente, si cambio el lado de la cama con mi mujer y la dejo en la cuna, permite estar arropada casi hasta las cejas, deja de protestar y hace tandas completas sin quejas de hasta dos horas y media en las que sí se despierta para reclamar el pecho (lactancia a demanda).
    Por cierto, un truco que a nosotros nos ha funcionado casi siempre para ayudarle a dormir o a que si se despertaba volviera a caer profundamente es un disco de música de agua que podéis encontrar en Spotify por ejemplo “Keep calm with water sounds”. Mano de santo, al menos con Martina.
    Espero leeros, a ver si alguien ha pasado por algo similar. Gracias.

    • Me alegro de que, a pesar de las adversidades, disfrutéis tanto del colecho. Aunque muy duro, es un ejemplo perfecto de la importancia del contacto tan directo con nuestros hijos, también durante el sueño.

      Muy curioso el “fenómeno” del que nos hablas. Me quedo con las ganas de conocer si algún otro lector o lectora le ha pasado algo parecido.

      Y con respecto a la música: yo también la pongo con mi hijo, y creo que sí puede llegar a ser una ayuda, aunque por suerte mi hijo suele estar bastante tranquilo a la hora de dormir. Gracias por compartir este buen truco ;-) ¡Y por relatar tu experiencia!

  7. patricia dice:

    hola!!!
    tengo un niño de 2,5 años y desde que tiene un año decidimos practicar el colecho y nos cambio la vida por completo. Por fin todos podiamos dormir toda la noche y despertar con mejor animo para empezar el dia.
    Yo estoy embarazada de 6 meses por lo que decidimos sacarlo de la cama antes de que llegue su hermana para que no piense que lo estamos desplazando (por que no se como dormir con los dos!!!). Al principio todo bien, el acepto su nueva cama y todos felices, pero ahora cada vez que llega la hora de dormir el llora hasta quedarse dormido y cuando le pregunto que es lo que quiere el me dice “cama grande con mama y papa”. No se que hacer !!
    por favor un poco de ayuda

    • ¡Hola, Patricia! Por favor, perdona la tardanza en responder a tu comentario.

      Lo primero de todo es darte la enhorabuena por el nuevo embarazo :-) Con respecto a los problemas del mayor para dormir en su cama, creo que habéis hecho bien al hacerlo con antelación a la llegada del nuevo bebé, momento en el que sería aún mucho más difícil. Aún así, parece por lo que cuentas que todavía no está preparado para dormir en su propia cama.

      ¿Habéis probado, tú o el papá, a quedaros con él a dormir en su habitación, en una cama o colchón al lado de la suya? Al principio pasáis la noche entera con él. Luego podéis iros en mitad de la noche y ver cómo lo tolera, y si se mantiene dormido sin traumas podréis ir adelantando el momento de dejar la habitación. Por supuesto, hace falta tener mucha paciencia y permitir pequeños retrocesos, pero muchas veces es la mejor manera de abordarlo.

      Como hace ya semanas desde tu comentario, por favor, coméntame qué tal han sido las noches durante este tiempo.

      Muchas gracias por comentar, ¡y muchos ánimos!

  8. Maria dice:

    Hola, bonito post, una pregunta, cómo es vuestra cama?

    Estoy embarazada, y hemos pensado en el colecho desde siempre, sin darle muchas vueltas, nos parecía lo más natural y lógico, luego vinieron nuestras familias a decirnos que así no era, pero yo sigo en mis trece.

    El caso es que dormimos en un colchón gordo, pero firme, pero encima de un canapé, y no sé si debería tirar el colchón al suelo… o cómo hago para tener la seguridad de que la bebita no se caerá por un lado, sobre todo para dormir segura los primeros días, para poderme acostrumbrar…

    un saludo.

    • Hola María,

      Lo primero de todo: ¡enhorabuena por tu embarazo! :-) Te cuento que nuestra cama es de 150 cm., a la que acomplamos una cuna de IKEA sin una de las barreras laterales. En nuestro caso tuvimos la suerte de que ambos colchones, cuna y cama, quedaban a la misma altura. Para tu tranquilidad, nuestra cama también tiene un colchón muy gordo, de viscolástica y firme, y también es tipo canapé. No tienes necesidad ninguna de colocar el colchón en el suelo.

      Sobre tu preocupación de que no se caiga tienes dos opciones: la primera es que la bebé duerma en medio de la cama, entre vosotros dos. La segunda es que intentéis acoplar la cuna a vuestra cama. En nuestro caso “fabriqué” una especie de “enganches” con unas piezas de acero que compré en Leroy Merlin y luego doblé, y quedaron fenomenal encajadas en el bastidor del canapé. La cuna no se mueve ni un ápice.

      Como siempre digo en este blog: haced con la crianza de vuestros hijos lo que vosotros y solamente vosotros consideréis oportuno, no os dejéis influenciar por lo que digan los demás (ni siquiera un blog como éste) si ello va en contra de vuestro sentido común.

      ¡Muchas gracias por pasarte y comentar! :-)

  9. Ana dice:

    ¡Hola!
    Acabo de descubrir tu blog y me encanta, ¡enhorabuena!
    Mi experiencia con el colecho ha sido un poco particular. Mi peque durmió en cuna de colecho hasta los seis meses, en que empezó a despertarse cada hora o menos, rodaba por toda la cama como una bola de pinball y no me dejaba dormir (aparte de que me daba miedo que se cayera), así que decidimos probar a pasarla a su cuna, en su cuarto. Su padre no era partidario de un colecho prolongado, así que también fue una “excusa”.
    Nos fue muy bien, aunque poco después de pasarla a la cuna descubrimos que la niña tenía reflujo (no vomitaba, pero no ganaba suficiente peso porque no comía suficiente por el dolor: estaba con lactancia materna exclusiva y no sabíamos cuánto tomaba). A partir de ahí, con los bibes de apoyo y la medicación, se calmó mucho: dejó de llorar y de despertarse tanto. La verdad es que nos costó relacionar los despertares nocturnos con el problema, pero de todos modos, como ya la habíamos sacado de la cama, no la volvimos a meter.
    Mantuvimos la cuna de colecho un tiempo (unos seis meses más) y la metíamos allí en las malas noches, si se despertaba y no quería volver a dormir solita: sólo de verse en nuestro cuarto dejaba de llorar. La quité hace poco: ahora tiene 14 meses y duerme 10 horas del tirón desde el año o poco menos.
    Yo creo que asumir la “vuelta atrás” (¡cómo nos criticaba su educadora en la escuela infantil!) de meterla con nosotros si la noche se presentaba complicada nos ha ayudado mucho a que ella se sienta segura. Ahora hay noches que se despierta (la oímos “hablar”) pero no llora, y se vuelve a dormir sin ayuda. Otras (muy pocas, menos de una por semana) quiere un poco de brazos para dormirse de nuevo.
    También puede pensarse que hemos tenido suerte, claro :)

    • ¡Hola, Ana! Bienvenida :)

      ¡Qué gracia me ha hecho lo de la bola de pinball! ¡Jajaja!

      Creo que vuestra experiencia es maravillosamente útil para esos padres que, habiendo hecho el esfuerzo de llevar a sus hijos a su cuarto, ven como las noches son un foco de tensiones, miedos y falta de descanso.

      Te diré que yo personalmente creo en la suerte… pero también que ésta tiene muy poco peso específico en la mayor parte de los acontecimientos que ocurren en todo lo relacionado con la crianza de los hijos. Donde podría verse “suerte”, yo veo lógica, y además una lógica bastante asimilable, de sentido común: un bebé que no sufre estrés durante la noche es un bebé equilibrado y que descansa mejor. Por supuesto puede ocurrir algún problema de tipo médico o funcional, como pueden ser los reflujos, pero en condiciones normales creo que es decisivo cómo afrontamos los papás el momento del sueño de nuestros bebés.

      ¡Muchas gracias por contar tu experiencia!

  10. Nueva mamá dice:

    Hola!! Y pregunta! Qué onda con las relaciones entre los esposos?? Si sólo se ven durante la noche, por ejemplo, que es el momento en el que bebé esta en la misma cama que ustedes. Adiós relaciones sexuales o cómo hacen?
    Perdón mi pregunta! Pero esa es una parte que no me cierra del colecho! Jejej quizás ustedes sepan aclarar. Gracias!!!

    • ¡Hola, Nueva mamá!

      ¡No hay nada que perdonar con tu pregunta! Todo lo contrario, me alegra que la hayas hecho.

      Por supuesto, tener hijo altera los ritmos de nuestras vidas. Y parte de nuestras vidas también son, naturalmente, las relaciones sexuales. En este sentido hay que tener claro que hay situaciones en las que no es conveniente o posible tenerlas a partir de la paternidad. Pero siempre se puede encontrar el momento adecuado, sólo hay que echarle un poco de imaginación y tratar de adaptarnos a la nueva situación. Por ejemplo, hay más sitios en los que se puede disfrutar además de la cama ;-)

      ¡Un abrazo y muchas gracias por comentar! Y, por favor, perdona la tardanza en responder a tu comentario.

  11. Belen dice:

    Por favor la cala no solo es para el sexo. La intimidad, los besos y el contacto es vital. Tengo cuatro hijos y desde luego cada uno en su cama o cuna. No tienen problemas de afectividad y no les queremos menos que los que duermen con sus hijos. Un poco de vida privada es bueno para todos.

    • Himar Viera dice:

      Belen,

      En este blog ningún padre es juzgado, ni mucho menos insinúo que querráis menos a vuestros hijos por estar en desacuerdo con lo que aquí publico.

      Tampoco insinúo que el colecho prevenga problemas de afectividad, sino que practicarlo potencia el vínculo afectivo.

      ¡Muchas gracias por expresar tu opinión!

  12. Alhelí dice:

    Hola!! Nosotros practicamos el colecho con nuestro pequeño Mateo desde las 3 semanas de nacido, ahora tiene 2 meses y medio, y en verdad fue la salvación a los problemas de sueño de los 3, el se engancha a su teta y duerme relajado. El problema en nuestro caso son las siestas diurnas y el día en general, es ahí donde aparece el radar antiseparación al mínimo movimiento por dejarle. Todo el tiempo quiere brazos , y bueno a mi me encanta cargarle pero si no esta Papá o abuelas para apoyar resulta muy pesado. Tendrás algún consejo para nosotros??? Muchas gracias!! Nos encantó el blog!!

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